EL ANÁLISIS

No tenían intención de redecorar su vida, pero algo tendrá que cambiar en la casa republicana a partir de hoy. La dirección se había arremangado, llevaba semanas empleándose a fondo con todos los medios a su alcance y hasta Carod y Puigcercós iban de la mano por primera vez en mucho tiempo para evitar que un puñado de militantes críticos perturbara su dulce vida. Pero resultó que ese puñado era más grande de lo previsto y no se podía esconder en un cajón.

Ayer descubrieron que aplicar el know-how de sus socios socialistas a la hora de organizar de forma impecable una conferencia nacional no es suficiente en ERC. Lo tenían todo listo y llenaron de militantes el Palau de Congressos de Catalunya en la Diagonal de Barcelona convencidos de que la masa les garantizaba la victoria. Pero la militancia republicana reclama más. Algo más que vender la imagen de partido grande. Quieren reivindicación, quieren independentismo.

Por la mañana, la dirección lo tenía todo controlado, y por la tarde se toparon con la dura realidad: las ansias de un 43% la militancia de renegociar el pacto de Govern con PSC e ICV-EUiA. Quieren más.

Desde el Govern, por la cuenta que les trae, Carod y Puigcercós exhiben responsabilidad, cohesión y seriedad como líderes del partido. Se han especializado en cubrir la casa republicana de estuco veneciano, una técnica milenaria ideal para ornamentaciones. Pero el estuco es difícil de reparar, siempre se notan los parches. El gotelé es más recomendable por su utilidad para cubrir y disimular fallas o grietas que ahora han aparecido por sorpresa en la casa republicana. Sólo tiene problema: acusa mucho el paso del tiempo y resulta engorroso de mantener en buenas condiciones.

La remodelación de la casa republicana es obligada y urgente. De momento se mantiene la fecha prevista: otoño de 2008.