NUEVOS SECTORES DE CRECIMIENTO

Manteniendo estables los tipos de interés e inyectando liquidez al sistema bancario, el Banco Central Europeo mostró, el 9 de septiembre, que había que estar alerta sobre las consecuencias que la crisis hipotecaria iniciada en los EE. UU. puede tener en Europa. Asimismo, la Comisión Europea se apuntaba a la prudencia, el 11 de septiembre, rebajando sus previsiones de crecimiento de la eurozona para este año del 2,6% al 2,5% .

Tomando ambos indicadores, podemos decir que en Europa no hay pánico pero sí una cierta prudencia sobre lo que nos puede deparar la coyuntura . Más allá del Atlántico, la Reserva Federal debe ver las cosas más negras cuando decidió rebajar en un 0,5% el tipo de interés a pesar de que todo el mundo coincide en que con el petróleo a 90 dólares y algunas materias primas a precios por las nubes lo más lógico hubiera sido que EE. UU. prosiguiera con nuevas subidas suaves de los tipos de interés para combatir la inflación.

Todo esto puede significar que estamos asistiendo a un cambio en el ciclo económico que, por descontado, nadie espera que sea demasiado grave a escala mundial y europea, porque los niveles de demanda siguen siendo aceptables.

En España, la situación puede dar lugar a un estadio mas grave por la sencilla razón de que la burbuja inmobiliaria ha llegado a extremos demasiado altos porque la construcción ha venido representando , junto al turismo y los servicios que a él se asocian, los factores mas significativos del mayor crecimiento comparado de la economía española.

Que el sector inmobiliario español está en crisis es un secreto a voces. España se ha saturado de nuevas construcciones - sobre todo en las costas- con lo que aquí ya no juega solamente el precio de las hipotecas, la incertidumbre de las bolsas o el encarecimiento del precio de petróleo como factores coyunturales, sino un fenómeno auténticamente estructural de calado: el inmobiliario ha dejado de ser un sector para hacer dinero fácil y esto desincentiva nuevas iniciativas en un área hasta aquí capital para crear renta, atraer inmigrantes y crear empleo.

Dicho esto no hay que pensar que el sector de la construcción vaya a derrumbarse porque las necesidades de crear y conservar infraestructuras siguen siendo elevadas y los sectores públicos seguirán demandando y sosteniendo el empleo en la construcción.

PROTAGONISTAS DEL FUTURO

El problema no es que debamos ser alarmistas, sino que hay que meditar seriamente sobre los nuevos sectores que en el futuro puedan seguir tirando del carro de nuestra economía con los buenos resultados que la construcción residencial y turística han proporcionado hasta ahora para alegría de ayuntamientos y de especuladores y para desasosiego de los que hubieran preferido que se priorizara la conservación de la naturaleza.

La cuestión central ya no es preocuparse por el final del ciclo de la construcción o confiar en que el turismo continúe sacándonos de todos los apuros, sino impulsar la investigación y la imaginación para crear o ampliar empresas de sectores agrarios, industriales y de servicios con dinamismo potencial y con capacidad de arrastre sobre nuestra economía.

Hace unos años, se puso de moda la idea de que había que incentivar a los que entonces se denominaron sectores punta que en muchos casos fueron sectores industriales finales que resultaron flor de un día ante la realidad de la competencia mundial procedente de países de nueva industrialización . Mantener a flote o reconvertir tales sectores llegó a suponer un fuerte coste en términos de recursos públicos lo cual, además, no sirvió, en muchos casos, sino para prolongar su agonía.

Hoy en día las cosas son más complicadas. Las recetas mágicas no existen y hay además unas realidades que hace unos años no existían: China y otros países emergentes son la fábrica del Mundo, gran parte del I+ D mundial está en manos de las empresas multinacionales que pueden elegir libremente donde invertir en este mundo globalizado,el proteccionismo es hoy imposible, etcétera.

El análisis de los balances efectuado por el Banco de España pone de manifiesto que hay muchas empresas rentables en la agricultura, la industria y en servicios, lo que hace que no se haya de pensar tanto en términos de sectores punta,sino en empresas punteras nacionales o multinacionales - con vocación de seguir en España- capaces de competir internacionalmente y de crear renta y empleo.

Los periódicos nos muestran a diario nuevas iniciativas empresariales con perspectivas. Por consiguiente, debemos confiar en que a medida que el sector inmobiliario vaya perdiendo atractivo, los capitales y recursos existentes irán encontrando nuevas líneas de acción alternativas.

APLICAR LA IMAGINACIÓN

Sin embargo, para ello va a ser necesario que la gestión de nuestras infraestructuras y nuestra estructura educativa deje de gobernarse por consideraciones políticas de corte electoral a muy corto plazo, que las empresas puedan aplicar su imaginación en un entorno favorable sin interferencias innecesarias de las administraciones públicas y que nuestras instituciones económicas acompañen y faciliten la vida de los operadores económicos mas dinámicos y capaces de generar renta y empleo

El futuro de nuestra economía no se juega discutiendo por la Constitución ni sobre cuál es la administración pública que se hace cargo de una determinada parte de los impuestos, sino valorando de qué forma debe usarse el dinero que paga el contribuyente para crear las condiciones y las infraestructuras que faciliten el desarrollo de los nuevos sectores de crecimiento llamados a renovar nuestro actual patrón económico, demasiado asentado sobre la construcción y el turismo.

Francesc Granell. Economista y abogado. Catedrático de Organización Económica Internacional y miembro de la Real Academia de Ciencias Económicas y Financieras. Es, asimismo, director del Programa Empresa-Universidad-Sociedad de la Universitat de Barcelona.