El sector anti-Estatut del TC dice que Casas se va porque quiere, de José María Brunet en La Vanguardia
El Gobierno recusará hoy a dos magistrados conservadores
El Tribunal Constitucional ha cambiado su doctrina tradicional sobre las abstenciones de los magistrados para poder despojar en la práctica de su cargo a la presidenta de la institución, María Emilia Casas. Frente al criterio restrictivo, que imperaba hasta ahora, el auto aprobado por la mayoría conservadora del TC razona ahora que lo importante es dar una apariencia de imparcialidad. Y añade que, ciertamente, María Emilia Casas no la iba a dar si participase en el debate sobre la norma que acordó la prolongación de su mandato.
La mayoría anti-Estatut sostiene, en suma, que Casas se va porque quiere, porque en conciencia estima que es mejor quedar al margen del debate sobre el recurso del PP contra su permanencia al frente de la institución. Hasta ahora, sin embargo, lo más frecuente era que el TC cerrase filas en torno al magistrado que, por un prurito excesivo, pretendía abstenerse de conocer un asunto en el que pudiera pensarse que tenía algún interés. Ese cierre de filas entrañaba, además, una defensa de la institución, en la medida en que lo contrario implica que cualquier insinuación sobre la falta de imparcialidad de un magistrado pueda servir para alterar la composición del TC.
El bloque conservador admite que hay que ser restrictivo al administrar las abstenciones o recusaciones de los magistrados, para que nadie pueda cambiar arteramente el equilibrio del TC provocando bajas en sus filas. Pero ese mismo bloque se apoya luego en que, al abstenerse, es la propia Casas, y el vicepresidente, Guillermo Jiménez, quienes han alegado que con su permanencia en el cargo para resolver el recurso del PP "podría suscitarse apariencia de pérdida de imparcialidad".
El sector progresista expone en sus dos votos particulares que al aceptar la abstención de Casas, el propio TC se debilita, ya que coloca la mera apariencia de imparcialidad en el objetivo máximo, permitiendo que cualquier cuestionamiento externo consiga alterar la composición de la institución. Este sector añade que todos los magistrados del TC pueden presidirlo, por lo que cabría sospechar que todos pueden tener un interés en el recurso del PP, en la medida en que la renuncia de Casas les allana el camino. El Gobierno, a su vez, ya tiene elaborada y aprobará hoy la recusación de los magistrados conservadores Roberto García-Calvo y Jorge Rodríguez Zapata para tratar de reequilibrar el TC.
