La precampaña electoral

El líder de los socialistas valencianos dimite ante la sospecha de irregularidades

En unas elecciones generales, sostienen en Ferraz, quien tira del electorado en primer lugar es el líder nacional, en este caso José Luis Rodríguez Zapatero. Y en segundo lugar, los cabezas de lista, que en el caso de la Comunidad Valenciana serán, según lo previsto, la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, por Valencia; el ex ministro de Administraciones Públicas Jordi Sevilla, por Castellón; y la secretaria de Estado de Cooperación Internacional, Leire Pajín, por Alicante. Con este cartel electoral, y la creación de una comisión gestora presidida por el actual portavoz socialista en el Senado, Joan Lerma, el PSOE quiere pasar página rápidamente a la enésima crisis suscitada en el socialismo valenciano tras la inevitable dimisión, ayer, del que hasta ahora era su líder, Joan Ignasi Pla. De la Vega protagonizará un mitin en Valencia mañana, ya sin la presencia de quien hasta ayer era secretario general de los socialistas valencianos.

Su liderazgo tenía fecha de caducidad tras la debacle electoral de los socialistas en Valencia en las autonómicas del 27-M - lo previsto es que abandonara la secretaría general del PSPV en su próximo congreso ordinario, a celebrar ya pasadas las generales-, pero la polémica en la que se ha visto envuelto, fruto según denunció de una vendetta interna y aireada mediáticamente la noche del pasado martes, le ha dado la puntilla definitiva.

Víctima de sí mismo y de la capacidad del PSPV para triturar líderes y candidatos, Pla no llegó a tomarse ni las 24 horas anunciadas el miércoles para hacer pública su dimisión. El hasta ahora secretario general de los socialistas valencianos, que se negó a abandonar su cargo tras el rotundo fracaso en las pasadas elecciones autonómicas y locales, abandonó ayer a media tarde el barco al no poder soportar la presión mediática y política derivada de las informaciones que apuntan a un presunto trato de favor de una constructora para reformar su vivienda. Su marcha abre una nueva crisis en una federación socialista que desde 1995, año en que perdió la Generalitat Valenciana, ha escrito varias páginas de lucha cainita, cruel y llena de cadáves políticos en un partido necesitado urgentemente de una profunda renovación, de personas e ideas.

Pla, que se distingió durante la campaña electoral por sus ataques a los presuntos casos de corrupción de líderes del PP valenciano, no ha podido hacer frente a la sospecha de que una empresa constructora, Grupo Villegas, adelantó el pago de 78.000 euros para la reforma de su vivienda. Seis meses después de finalizarse las obras, el ya ex secretario general del PSPV no había aún liquidado la cuenta. El hecho, que apunta a un presunto trato de favor, fue utilizado en la noche del pasado miércoles por miembros de su ejecutiva para pedir su cabeza. "Le arrinconaron y no le dejaron negociar con Madrid una salida digna, que es lo que él quería", señaló ayer a La Vanguardia un miembro de la ejecutiva.

El miércoles dijo que no dimitiría y que había gente de su partido que quería que se marchara. Se reunió por la noche con su ejecutiva para defender su honor. Pero ni siquiera agotó el plazo que había solicitado a sus compañeros de partido para tomar la última decisión. A primera hora de la tarde, con el rostro desencajado, el hombre al que se le reconoce el mérito de haber pacificado una federación que estalló en pedazos en 1999, tras la dimisión del ex secretario general y candidato a la Generalitat valenciana Joan Romero, anunció su dimisión "como un sacrificio para acabar con la mayor campaña mediática de acoso y derribo contra un político en la democracia". Afirmó que nunca entenderá "a los que, sin dar la cara, consideran que todo vale para conseguir sus objetivos" y matizó que dimitía "también para que se deje de vilipendiar al socialismo valenciano". Pla acusó a "un grupo mediático que por razones que se me escapan quiere acabar conmigo", y anunció que estudiará ejercer medidas legales.

Un destacado dirigente socialista valenciano justificó la dimisión porque "nosotros no somos el PP; si hay sospecha de corrupción se debe dimitir por el bien del partido". Es el criterio que se ha extendido en el PSPV. "Con la fuerte campaña mediática y las sospechas sobre su actuación se estaba dañando a los socialistas valencianos". El escenario que se abre en esta federación vuelve a poner sobre la mesa, como ocurrió en 1999, la necesidad de buscar un nuevo líder capaz de unir familias y revitalizar un partido anclado en la derrota.

Desde 1995, han ido perdiendo hegemonía a nivel autonómico y municipal en favor del PP. Personas como Jordi Sevilla, el diputado Ximo Puig o el joven alcalde de Alaquás, Jorge Alarte, ya se han postulado directa o indirectamente para tomar el relevo.

La comisión permanente del PSOE nombró a la gestora que se constituirá hoy en presencia de José Blanco. Preside Joan Lerma, con Leire Pajín como vicepresidenta, y Alfred Boix de responsable de organización. Entre los diez vocales están Inmaculada Rodríguez Piñero y a la ex ministra Carmen Alborch. Este equipo tutelará al PSPV hasta el congreso ordinario del partido tras las generales.