Hace unas semanas el BBVA presentaba un informe sobre movimientos migratorios en las últimas décadas y su autor, al referirse a nosotros, dijo que en Euskadi 200.000 personas habían emigrado porque ETA mataba. Un periodista de "El País", periódico que se autodefine nada menos que como independiente, repetía la misma cantinela en ETB.

Y José, se indigna. "Vamos por partes -dice-. Una buena parte de los periodistas vascos que trabajan en Madrid, que yo sepa, han emigrado a Madrid porque les ofrecían mejores puestos, más remunerados. Y todo porque provenían de las filas de Euskadiko Ezkerra, aquellos que primero defendían "la razón de la fuerza", cuando respaldaban a ETA p-m, y más tarde "la fuerza de la razón". Cuando se quedaron sin fuerza con la desaparición de los poli-milis, y sin razón, desaparición de Euskadiko Ezkerra, la mayoría emigraron a las filas socialistas, otros pocos a periódicos de la derecha españolista (Vocento) y otros poco al Foro de Ermua. Y casi todos a Madrid, que repartían buenos puestos".

Al BBVA, banco que ha desplazado sus centros de decisión de Euskalherria a Madrid y que indefectiblemente hace "emigrar" a los cerebros que salen de la Comercial de Deusto a la capital del reino, le respondió inmediatamente un responsable del Eustat: Entre 1988 y 2005 salieron de Euskadi 257.300 personas y entraron 271.000, lo que da un saldo positivo de 14.200 personas. "La valoración hecha por el autor del informe del BBVA -concluía-, no tiene nada que ver con la estadística, sino con motivaciones políticas".

Hoy, la población de la CAV es 2.130.000 personas. Y los saldos migratorios son ni más ni menos que la media estatal española, según el Eustat. A pesar de los que por motivos profesionales y por el abandono político de grandes empresas como BBVA e Iberdrola, entre otras, se van a Madrid. Y a pesar de la gran cantidad de jubilados, nativos o no, que, disponiendo de una segunda residencia, se van a pasar sus últimos años a sus lugares de origen o a la costa mediterránea, La Rioja, Galicia, Burgos...

"Mirad -concluye José-, todos esos periodistas que proceden del País Vasco y que imparten doctrina y victimismo en los medios de comunicación españoles, nunca dicen la verdad, porque además de buscarse el hueco desvelando cada día un nuevo escándalo, tienen que dar lo que sus amos les piden: árnica".

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