El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha recibido hoy a las 10.30 horas en el Palacio de la Moncloa al lehendakari, Juan José Ibarretxe, quien llega a Madrid con la intención de defender la convocatoria de una consulta popular sobre el futuro del País Vasco.

Zapatero ha bajado las escaleras del edificio principal del Complejo de La Moncloa para recibir a Ibarretxe cuando se apeaba del coche oficial y después ambos se han saludado y se han estrechado las manos. A la entrada del edificio, flanqueados por la bandera española y la ikurriña, Zapatero e Ibarretxe han vuelto a darse un apretón de manos ante los numerosos fotógrafos y cámaras de televisión que han acudido a La Moncloa.

El lehendakari Juan José Ibarretxe pretende repetir en su octavo encuentro con Zapatero en La Moncloa el tipo de reunión que ya mantuvo con el presidente del Gobierno el 13 de enero de 2005, justo después de que su primer plan fuera aprobado en el Congreso con los votos prestados por la ilegalizada Batasuna. Su estrategia, según ha podido saber este diario, es la misma que entonces. A saber: hará como que no escucha y no insistirá en que lo que pretende es abrir una negociación para un nuevo pacto con el Estado. Pacto que él sabe que es imposible, porque el Gobierno sólo contempla reformas estatutarias con acuerdo amplio dentro de cada autonomía y ajustado a la Constitución, dos requisitos que incumple su proyecto soberanista.

Se trata de una estrategia ambigua y confusa que siempre le ha dado buenos réditos frente a sus enemigos. Es lo que busca cuando insiste en que no piensa convocar un referéndum, sino una consulta habilitadora, cuando tampoco tiene competencias para celebrarla y cuando, en todo caso, constituiría un elemento de clara división para la ciudadanía vasca.

Junto a ello, parece dispuesto a retorcer sus argumentos planteándole al presidente un pacto similar a la Declaración de Downing Street que abrió el proceso irlandés. Hasta ahora, ha sido Batasuna la que ha esgrimido ese modelo -también utilizado por el Gobierno durante la tregua-, lo que certifica la voluntad del lehendakari de congraciarse con el abertzalismo más radical, entre el que sigue gozando de predicamento frente a otros líderes del PNV.

Al finalizar la reunión, tratará de reivindicar el diálogo como un bien en sí mismo, aunque él lo condicione de partida. Para ello, esgrimirá el ‘victimismo’. Otro apunte: curiosamente, Ibarretxe tiene una cita a la seis de la tarde en Vitoria con el vicegobernador de California, John Garamendi, de orígenes vascos y que previamente ya se ha entrevistado con el todavía presidente del PNV, Josu Jon Imaz.

Un acuerdo previo entre vascos

Por su parte, el jefe del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, también se pronunció ayer sobre la reunión que mantendrá hoy con Ibarretxe. Zapatero cree que ni siquiera es una propuesta, sino una mera idea, la intención del lehendakari de celebrar una consulta sobre el futuro del País Vasco, y asegura que le dirá que, antes de buscar un acuerdo con el Estado, llegue a un acuerdo entre vascos.

El presidente del Gobierno ha insistido en que una consulta como la que propone Ibarretxe no es posible porque no es legal y porque no tiene instrumentos para llevarla a la práctica. "Y alguien que no puede hacerlo -aseveró- no lo hará".