Y DE NUEVO, CARME TRILLA
No ha pasado mucho tiempo desde que en las páginas de Dinero surgió, con todos sus aditamentos, la necesidad urgente de manifestar el cúmulo de preocupaciones, estudios e investigaciones llevadas a cabo por una joven economista, que ya desde las aulas manifestaba una vocación firme. Dije entonces que Carme Trilla había sido despierta y crítica como alumna y, créanme, lo sé sin vacilación. Fue una época ingrata en muchos aspectos pero al fin pudo optarse por el grano a la vez que se despojaba la paja. Lo recuerdo de cuando ejercía la profesión de eso que llaman catedrático aunque para mí la denominación válida es la de profesor. ¿No están de acuerdo?
Hoy, cuando han transcurrido pocas horas de la firma del Pacto por la Vivienda es también con la máxima seriedad la que me lleva a atribuir a Carme Trilla, la condición de deus ex machina, y sé lo que digo. Creo plenamente justificado en este caso recurrir a las palabras de Cicerón quis docet, discet es decir, que todos los que nos hemos pasado la vida enseñando también la hemos pasado aprendiendo.
No hace muchos meses en el plenario de la Facultad de Económicas de la Universidad de Barcelona acordamos unir esfuerzos para lograr la historia de la misma, una historia que habrá de remontarse desde 1954, cuando un decreto arrancado por Joaquín Ruiz Jiménez, entregó a la sociedad catalana un instrumento que deberá ser juzgado.
En el día de hoy y a la espera de la ley que debate el Parlament ha de tenerse en cuenta que han firmado el Pacto el Govern y nada menos que treinta y tres entidades sociales, sindicales y municipalistas. La movilización y reserva de suelo para más de un cuarto de millón de pisos vale también el propósito de construir ciento sesenta mil viviendas destinadas a la juventud. Una cuestión que ha generado más de una preocupación se refiere a una supuesta minoración de la ciertamente llamada "sagrada propiedad privada". No hay tal si se tienen cuenta todas las cautelas que, hasta la náusea, introduce el plan.
PRECIOS Y SALARIOS
Un punto que merece atención es el que nos indica que entre 1997 y 2006 la media de los salarios en Catalunya ha aumentado en un 30% en tanto que la media del precio de las viviendas lo ha hecho en un 245%, pasando de 1.500 euros el metro cuadrado a 3.280 euros. Con semejantes "resultados" de la política neoliberal tal vez se pueda encontrar una explicación a esa unión de CiU y PP contra la tesis contenida en el proyecto de ley. Por fortuna, no se trata ahora de una reedición de los Pactos del Majestic. Si no se demuestra lo contrario, estamos ante la tentativa más poderosa para que en Catalunya, por ejemplo, sea una realidad inequívoca el derecho del que se habla en la Sacrosanta Constitución.
Para terminar recurrimemos a un conocido verso de Jaume Sisa que nos cantó cuando participé con Pepe Rubianes, Imma Mayol, Joan Manuel Serrat y Carles Calvià en lo que en Alemania es la Silversten Aben: "Casa meva és casa vostra si es que hi ha cases d´algú".

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