FUERA DE FOCO

Francamente, ¿a alguien puede extrañarle el vídeo de Mariano Rajoy felicitando el día de hoy a todos los españoles, y pidiendo un gesto para celebrarlo? "Si no fuera en color, parecería el Nodo", dice Josep Lluís Carod-Rovira. "Es sectario, estridente y demagógico", afirma la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega. "Recuerda los peores tiempos de la historia de España", elabora Francisco Rodríguez, del BNG. "Patriotismo de hojalata", sentencia Julio Villarrubia, secretario del grupo parlamentario socialista. "Raya lo delirante, una mala copia del discurso de Navidad del Rey", puntualiza Izquierda Unida. "Busca agitar a los miembros del partido para que haya lío", concluye José Blanco, secretario de organización del PSOE.

Y tanto que busca lío. El Partido Popular se ha quedado fuera -o se ha autoexcluido, como prefieran- de la vida parlamentaria. Su voto en contra de los grandes proyectos, en los grandes debates parlamentarios, se da por inevitable. Si no han querido o no han podido ser partícipes de la vida política en los foros políticos reglados, como el Parlamento, ¿qué les queda? "La calle", pensamos cuando vimos el número de manifestaciones -convocadas por adláteres- a las que acudió el Partido Popular en el tiempo que duró la tregua y el proceso de paz que el Gobierno intentaba desbrozar.

Les queda también el Consejo General del Poder Judicial, y quizás el Constitucional. Y ahora, el PP intenta ocupar territorio en las fiestas institucionales. Francamente, ¿quién puede escandalizarse? Es la guerra, muchachos: el que no espabila, está muerto; el que no llora, no mama.

Ya lo dijo Rajoy a raíz de la manifestación -está sí convocada por el PP- del pasado 10 de marzo, en contra de la excarcelación de De Juana Chaos, la que llenó el centro de Madrid de banderas rojigualdas. "Es lo más bonito que he visto en mi vida política", afirmó emocionado. ¿A quién puede sorprender que vuelva a buscar en la bandera réditos electorales? El vídeo será todo lo discutible que queramos, pero al guionista habrá que darle un Oscar porque ha superado, con mucho, la intención nítida de convertirse en centro de atención, debate y discusión.

Sospecho que el lío, hoy, no estará en el entorno del paseo de la Castellana. Estará fuera, porque el mensaje de Rajoy habrá conseguido soliviantar otros ánimos y susceptibilidades, de los que entran al trapo como toritos encelados. De esa manera, se consigue además otro objetivo: reforzar la imagen de que España necesita de alguien que la defienda, y que ese alguien es el PP. "La bandera, que la honre quien la sienta, y quien no, que la respete", decía ayer una oyente de la Ser, con setenta años de experiencia a sus espaldas. No caigamos en la trampa que se nos propone; todos sabemos que la gran carga emocional que se encierra en los símbolos, y qué poco nos gusta que los demás se cisquen en el nuestro. Si algún pecado ha cometido la izquierda en estos años, ha sido su incapacidad para devolver a todos los españoles el símbolo que secuestró Franco. Y eso, lamentablemente, no hay ley de memoria histórica, ni letra del himno nacional que lo remedie.

Vídeos que carga el diablo

Pinchando en elmundo.es para ver completo el vídeo pseudoinstitucional de Rajoy, me quedé helada: la primera imagen era un ataúd con muerto y todo dentro. Creí que me había equivocado de enlace, o que los hackers habían hecho de las suyas, pero no. Se trataba de un tráiler de la película Un funeral de muerte, que se estrena este fin de semana. Es habitual que los vídeos informativos que ofrecen las webs lleven unos segundos de publicidad.

Bonitas manifestaciones

La bonita manifestación a la que se refería Rajoy, en marzo pasado, fue el aperitivo de otra celebrada en Navarra días después bajo el lema "Fuero y Libertad: Navarra no se negocia". De Navarra ya no se habla, de igual manera que el PP pasa de puntillas por la vuelta a prisión de De Juana, Otegi, y ahora la cúpula de Batasuna. Curiosamente, Rajoy ha dado su valoración más baja como líder político en Navarra, de acuerdo con el sondeo del CIS.

Cambio climático

Suena Al Gore para el Nobel de la Paz, y algunos creen que el galardón puede impulsar su carrera política. Por lo pronto, un juez británico asegura que hay nueve errores en su documental Una verdad incómoda, y por tanto lo considera impropio de ser difundido en los colegios. El magistrado debería saber que algunos de esos errores lo son porque se quedó corto en sus predicciones.