LA CRÓNICA: El 12 de Octubre

El vídeo de Rajoy, que no todo el PP aplaude, calienta un 12 de Octubre tenso

La ciudad de Madrid vuelve a ser el hervidero de un nacionalismo español explícito, un nacionalismo desacomplejado y con muchas banderas al viento, que ya se exhibió poderosamente el pasado 10 de marzo, en la manifestación del Partido Popular contra la concesión de prisión atenuada al preso de ETA Ignacio de Juana Chaos. En aquella ocasión, la puerta de Alcalá se inundó de enseñas rojigualdas. Hoy, con motivo del 12 de Octubre, el partido de la oposición intentará que ocurra lo mismo en todo el paseo de la Castellana, mientras desfilan los tanques Leopardo y el tercio legionario, a 160 pasos por minuto.

Hoy, como ayer, estamos en fase de precalentamiento electoral. También hoy, como ayer, Madrid bulle y engulle la idea de España, en un ambiente de grandísima excitación mediática, espoleada por la hipótesis de un atentado de ETA. Las fuerzas policiales están en estado de máxima alerta y los servicios de escolta trabajan a pleno rendimiento. Hay voltaje en los circuitos de arriba, mientras centenares de miles de ciudadanos se preparan para pasar un largo finde (fin de semana en el argot popular madrileño) en la sierra, o en aquellos lugares del mundo que están al alcance de las líneas aéreas de bajo coste. Hay caldo, pero que nadie se confunda: no estamos en vísperas de un nuevo 2 de Mayo.

Es una situación híbrida y algo extraña. Se observan muchas banderas en los balcones, especialmente en los barrios de clase media-alta, y se percibe un tono de voz un poco más alto en las cafeterías. Hay una cierta vibración del aire. Y también un silencio oceánico: el del Madrid currante e hipotecado, mucho más atento a las ondulaciones del Euribor, que al pálpito de la nación, aparentemente descuajeringada por los intensos relatos periféricos.

En términos de hegemonía político-cultural, la derecha ha vuelto a demostrar que es dueña y señora de Madrid, principal altavoz de las Españas. Desde que los adolescentes airados de Girona comenzaron a quemar fotos del Rey, el PP ha conseguido dos cosas importantes: expulsar del centro del debate las iniciativas de política social del Gobierno Zapatero, y colocar a la defensiva al PSOE, que parecía haber iniciado el curso como claro caballo ganador. Evidentemente, la derrota de los moderados en el Partido Nacionalista Vasco y el lanzamiento del plan Ibarretxe-2 han contribuido poderosamente a la basculación.

Atrás queda el cheque alquiler de la ministra Carme Chacón, que ni siquiera provocó el aplauso unánime del bloque socialdemócrata. Yla iniciativa del ministro de Sanidad, Bernat Soria, de proveer dentista gratis a los niños de entre 7 y 8 años, no ha logrado conquistar el deseado primer plano. La visita al dentista siempre resulta dolorosa.

Interceptada la agenda social; con la incierta Catalunya emitiendo mensajes muy difíciles de descodificar para el español medio; con el presidente vasco Ibarretxe recién salido del ostracismo, y con ETA intentando ampliar su larga lista de crímenes, el PSOE se ha visto empujado a la defensiva, como tantas veces a lo largo de la actual legislatura.

Yhay un detalle más del cuadro, que no debiera pasar desapercibido: Francia, siempre atenta a la jugada, ha comenzado a emitir señales de preocupación y condescendencia. "La democracia española aún es vulnerable", acaba de editorializar Le Figaro,el diario más próximo a Nicolas Sarkozy.

La temperatura en la calle medirá si el reciente vídeo de Mariano Rajoy, llamando a la exhibición de la bandera en las calles de Madrid, ha sido un acierto, o una exageración, fruto de la improvisación y las fiebres de Youtube. En el PP la unanimidad no es absoluta. Hay críticas. A Rajoy le cuesta hallar un buen encuadre. El otro gran foco de atención estará hoy en el Palacio Real: la recepción más concurrida de los últimos años mostrará cómo los ardores iconoclastas de Girona han reforzado los apoyos a la monarquía parlamentaria.