El presidente de Telefónica, César Alierta, ya puede respirar tranquilo: la compañía que preside desde julio del 2000 recuperó ayer el nivel de cotización bursátil de hace seis años, logró la mayor subida en un decenio y al cerrarse el parquet dejó la acción por encima de los 20 euros. En total, una revalorización para el accionista del 20% desde el inicio del verano. No han sido tiempos fáciles para Alierta, ya que en este periodo como máximo ejecutivo de Telefónica ha tenido que rehacer la compañía - la primera de España- que le dejó la nefasta gestión de Juan Villalonga, con compras a precio de oro en sectores que poco o nada tenían que ver con el propio. Así, Villalonga hizo incursiones fallidas para Telefónica en medios de comunicación o en empresas relacionadas con la producción de programas de televisión. Alierta, en una travesía por el desierto que ya hay que dar como finalizada totalmente, ha llevado a cabo una desinversión inteligente, ha unificado una compañía geográficamente dispersa y simultáneamente ha practicado compras selectivas que le han permitido estar presente en grandes operaciones. Cuando Alierta llegó a la presidencia de Telefónica, definió su política en la compañía como una suma de crecimiento de la misma y de retribución al accionista. Ahora ha conseguido esto manteniendo al mismo tiempo un volumen de deuda tan bajo que es la envidia de sus competidores. El mercado, que no entiende de favores políticos ni de ideologías, así se lo ha reconocido, al conocer ayer el importante aumento de dividendo el año próximo y el compromiso de tasas sólidas de crecimiento los próximos cuatro años.
« Por no mirar, de Javier Castañeda en Los Blogs de La Vanguardia | Inicio | Madrid vuelve a ser el hervidero de un nacionalismo español explícito, de Enric Juliana en La Vanguardia »

Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados