Arte visual en la escuela, de Xaro Sánchez en La Vanguardia
La razón de ser del arte no es la de generar emociones, sino la de adquirir conocimiento. La emoción es un efecto que lo propulsa y lo mantiene, pero no es el fin, y puede estar presente en muchas otras actividades. Cada tipo de habilidad artística depende de redes neurales específicas: el arte visual depende del cerebro visual, sin éste, el arte visual no existiría. Tampoco sin emoción habría combustible suficiente para la creatividad artística. Pero el motivo prioritario por el que en un momento dado el arte apareció en nuestra especie y todavía perdura, procede de algo mucho más esencial para la supervivencia: saber del mundo a través de la visión. Viendo, la posibilidad de entenderlo y manejarlo se multiplica enormemente.
Los estudios de neuroimagen obtienen muy poca activación emocional cuando se observan obras de arte visual. La corteza cerebral de tipo visual es la más extensa, unas cinco veces mayor que la corteza auditiva. Interesa cualquier actividad y medio relacionado con la visión: ¿por qué no explotarla para mejorar el rendimiento académico?; ¿por qué no usar la vía visual tanto o más que la del lenguaje escrito o hablado?
En Estados Unidos se está demostrando que aprender usando "estrategias artísticas" mejora significativamente el rendimiento académico del resto de las asignaturas no artísticas. Para que funcione, el arte ha de pasar a un primer plano como herramienta de transmisión de información y de trabajo. Se trata no sólo de enseñar a dibujar, pintar o moldear durante un rato a la semana, sino de usar esas habilidades siempre para aprender a observar cuidadosamente, a expresar las propias ideas visualmente, a esquematizar con imágenes los pasos por los que se ha llegado a un conocimiento básico, a resolver un problema o a intuir cómo profundizar en un tema. Las puntuaciones en lectura, escritura y matemáticas, por ejemplo, se incrementan más de un 20% y la retención es más rápida. La asimilación y generalización de conceptos y su aplicación a distintos ámbitos también mejoran, así como las habilidades sociales, el control emocional, la toma de decisiones y las iniciativas para estudiar, cooperar, o resolver problemas. Finalmente, la conflictividad interpersonal en las escuelas se reduce, y al ser un lenguaje común para la mayoría de culturas, "el arte" beneficia la escolarización en la diversidad.
Mientras no se transforme la escuela a partir del conocimiento de nuestro cerebro, el fracaso escolar persistirá.
X. SÁNCHEZ, psiquiatra. Especialista en neurociencia de las artes visuales, hospital de Mataró.
