El debate sobre el salario mínimo en España vuelve a enfrentar a esas dos facciones aparentemente irreductibles que dividen a la Administración socialista entre populistas y ortodoxos. Esta vez, los polos de la polémica los encarnan el ministro Caldera (responsable, por otro lado, del programa electoral del PSOE) y el sempiterno guardián de las esencias, Pedro Solbes, quien no sólo milita siempre en el mismo bando (naturalmente, el de los números y el sentido común) sino que aparece casi siempre como un auténtico halcón solitario que mide sus fuerzas cada día con la progresía que le envía Zapatero por oleadas.
Esta vez, a diferencia de las últimas propuestas social populistas, el debate se centra en el dinero que deben cobrar, como mínimo, los trabajadores españoles. Se habla como es lógico de dinero no público, y no como en las anteriores propuestas, en las que el dinero salía de las arcas del estado o de los entes autonómicos. Aquí, quien tiene que rascarse el bolsillo es la empresa y, en algunos casos, el sector público como empresario. Ello implica que en el debate ya entran, con carácter estelar y no de menor espectadores, los sindicatos y desde luego los empresarios.
La importancia del debate sobre el salario mínimo hay que centrarla, no obstante, con algunas cifras. Por ejemplo, que el salario mínimo solamente lo percibe el 1% de la población ocupada española. Otro dato: tenemos el salario mínimo más bajo de Europa, es decir, sólo superior al de Portugal y Grecia. Otro dato: las diferencias con algunos países europeos son a veces abismales, del doble a veces. Otro dato: el salario mínimo no llega ni a la mitad del salario medio del trabajador medio español, ya que ronda el 42%. Un dato más: los objetivos que han presentado estos días los sindicatos para darle un empujón al asunto pretenden implantar una subida media anual del 8% (es decir, cuatro veces la tasa de inflación) cuyo objetivo sería, dando por supuesto que el salario medio aumenta a un ritmo equivalente a la mitad o incluso menos que el que se pretende para el salario mínimo, alcanzar dentro de unos años (en 2016) el 60% del salario medio. Hay muchas más cifras en torno al asunto, pero cuando se discute de salario mínimo rara vez se piensa en las cifras directas sino en los efectos inducidos sobre el resto de las remuneraciones, ya que el salario mínimo tiene un cierto valor de referencia para el conjunto de la negociación colectiva, a la que inevitablemente contamina con una presión lógicamente alcista.
Con relación a los salarios bajos, y al salario mínimo en particular, se ha dicho a veces que una presión alcista excesiva puede acelerar los procesos de deslocalización, en especial en la industria, que es tradicionalmente la que cambia de ubicación sus plantas de fabricación, moviéndose en dirección a las zonas en donde los costes le resultan más favorables. La constatación de que España es uno de los países más afectados últimamente por la deslocalización industrial no acaba de encajar bien con el hecho de que España es el país con el salario mínimo más bajo de Europa. Se podría preguntar: ¿por qué se van las industrias si tenemos los salarios más bajos de Europa? Sencillamente porque eso de los salarios más bajos de Europa, que en el caso del salario mínimo es verdad, no lo es a nivel general, por la sencilla razón de que el salario mínimo en España tiene un papel menor que marginal. Se podría que decir que simbólico. Da la impresión de que el salario mínimo ha desempeñado el papel de banderín de enganche para el aumento de las remuneraciones del resto de los asalariados, empujándolas al alza.
Quizás por ello, cuando se abre el debate sobre el salario mínimo, se manejan tan pocos argumentos económicos y sí abundante artillería política y pseudo social. Se ha dicho en ocasiones que cuanto más se eleva el salario mínimo, menores son las posibilidades de entrada en el mercado laboral para los jóvenes, sobre todo si su grado de formación y de preparación para la demanda de empleo que se precisa es bajo. ¿No sería entonces más útil ver la forma de incrementar, un 8% anual o lo que fuese, el gasto destinado a formación, que ese sí que es, en España, uno de los más bajos del mundo desarrollado? Sería quizás una contribución más útil y socialmente más integradora y desde luego muy favorecedora de eso que tanto necesitamos, la elevación de la productividad. Subir el salario mínimo no mejora ninguna productividad, no va en la dirección económicamente correcta y ni siquiera está demostrado que socialmente repare ninguna desigualdad sino que, al contrario, provoca efectos adversos al implantar barreras cada vez más inasequibles para el acceso de los jóvenes al empleo. Más que de salario mínimo, lo que debería estar discutiéndose es sobre la formación mínima interprofesional.

Insumisión hasta 2016: contra extemporáneas coartadas traidoras... ó ¡SMI a MIL Euros! [contenido de un 'PÁSALO' circulado este último12-O]=
En esta ocasión para la Memoria y de Fiesta, Nacional, tengamos algún cívico "gesto" con Dignidad frente a la/s 'clase/s política/s de nuestra/s realidad/es nacional/es'= ¡Por la Insumisión también, al menos -contra cuanto Democracia dicen y no es- hasta 2016!
Si ellos y ellas, quienes pueden decidir las Agendas o programas y Decretos en las páginas del BOE, no piensan cumplir nuestra Carta Social europea de Derechos, en cuanto al S.M.I, antes de 2016 como mucho (según a su Gobierno amigo proponen Fidalgo y Méndez)... tampoco hay motivo para que les sigamos antes en ningún cumplimiento de Otros no menos 'europeos' Deberes, al hilo de la 'moderación única' -con Salarios Mínimos- en que coinciden junto a Patronal y Oposición derechistas.
Las mismas obedientes formaciones partidarias que (con respecto a los incumplimientos actuales del pomposamente pregonado Imperio de la LEY vigente, con su Estado Social y Democrático de Derecho, sobre la bandera constitucional) dicen sin empacho, hasta por bocas de tan altas instancias como son los presentes Fiscal General y Ministro de Justicia o Notario Mayor del Reino, que '...solo sucede como ya había venido ocurriendo antes, y sin duda seguirá sucediendo...', pretenden enardecernos en cambio para otras ¿ahora por fin inaplazables? contracruzadas que deshagan entuertos relativos a todo símbolo de hace ya siete décadas.
Quienes no ven problemas con que se persigan libres ejercicios en la IGUALDAD de toda lengua materna coincidente con alguna de las hoy Oficiales para cada territorio de la Nación según reza literalmente la Constitución Española en supuesto vigor, arengan con las pretendidas ventajas de una nueva educación para la Ciudadanía impartida por esos mismos poderes competentes de los que depende lo anterior; y sin temario consensuado con las mayoritarias garantías que requerirá cualquier intervención -añadida- sobre los únicos valores fundamentales ya definidos en el Título I constitucional como exigibles ante libres opiniones de la persona.
Esas mismas minorías tan bien 'liberadas', como sedicentes representativas al Servicio (Público) por cuenta de toda la ciudadanía que debe seleccionarlas entre listas partidarias cerradas y bloqueadas previamente por las cúpulas ajenas al sufragio general o/y sufragarlas (en tanto detentan su privilegiada condición -de reconocidos 'Agentes sociales'- con la exclusividad para un acceso a todos los Medios de Diálogo, Pacto e
Información sobre cualquier asunto definido del Interés General), no han tenido los mínimos problemas para encontrar pertinencias y viabilidades en cuanto a resolver sin más demoras su PROPIA necesidad respecto de las Remuneraciones, Dietas, Pensiones y Paridades para "homologarse con dignidad, frente a lo de los países de nuestro entorno"...
Y ahora vienen UGT más CCOO a proponerle versallescamente al Gobierno que aplace lo de aprobar un 'SMI por el 60% del Sueldo Medio' -que ya desde hace años define una 'Carta Europea de DERECHOS SOCIALES', incumplida más que por todos los demás Estados (salvo uno) en este vergonzante Reino de España, presumiendo de ser Octava maravillosa Potencia Económica del Globo- ...y que ¡Ni Hablar...! de plantearse un calendario para su aplicación efectiva antes del 2016 como mucho... A lo cual les contestan con el pactado forcejeo entre las habituales facciones 'social' (Calderadas) y 'económica' (Solbesantes) gubernamentales que ya está previsto termine cerrándose, en virtud de nuevos arbitrajes por ZP y su Vice, a última hora 'sensibles' ante las 'demandas (por sus aliados ERC e IU) de otro nuevo detalle progresista'...
Basta de farsas o camelos: PROGRAMA NECESARIO Y URGENTE PARA SUBIR EL SMI, HASTA 1.000 Euros POR DERECHO, YA.
"El 58% de los trabajadores españoles es hoy 'mileurista'... como mucho"=
http://www.kaosenlared.net/noticia.php?id_noticia=42672
Se miente demasiado, sobre todo con medias verdades; pero, quien quiera, puede descubrir la impostura. Por ejemplo, la nada sospechosa OCDE publica que: “aunque de forma global en la Eurozona el peso de los salarios se haya reducido durante los últimos años, existe divergencia relevante entre países… Mientras en Alemania, Italia, Holanda o ESPAÑA, la tendencia ha sido su pérdida de porcentaje en relación al PIB; en los casos de Austria, Bélgica, Francia, Finlandia e Irlanda, pasó al contrario (SUBEN cuotas de participación en la renta total para LOS SALARIOS)…”
¿Por qué no dicen que eso es POSIBLE, también, en la UE de ‘nuestro entorno’ actual? ["Labour market perfomance, Income inequality and Poverty in OECD countries”, J M Burniaux et alii, 2006: Observatorio de Coyuntura Económica Internacional: monográfico s/. ‘Distribución de la Renta’ del Institut de l’Universitat de València = http://www.ocei.es/# ]