EL APUNTE

Seguiremos hablando de Fráncfort aunque con pereza. Lo que uno oye de la televisión y la radio públicas catalana provoca el continuar contando algunas verdades silenciadas. La primera: que nadie crea que la crítica a la ausencia de autores catalanes en castellano va contra la lengua catalana. Y a les gustaría a algunos. Pero no es así. Lo único positivo de esta descorazonada aventura es la posibilidad que tendrán escritores en catalán al llegar a un altavoz tan importante. Nada en contra sobre los que están. Todo lo contrario. El problema es sobre los que no están; los que, gracias a las torpezas de unos cuantos, o han decidido abandonar o no subirse al barco. Montilla habla de desproporción en el debate. Sin embargo, el president habla cada día de ello.Seguro que en su fuero más interno -espero que tenga- observa con preocupación la huida de personajes como Vila-Matas, Mendoza, Marsé, González Ledesma o la gran Matute. Divina señora, hada azul, que representa las cosas más auténticas de esta cultura que tenemos que reivindicar cada día. Después los de siempre se montan su película, y a poner la mano.

alex.salmon@elmundo.es

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