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10 Octubre 2007

Prácticas de Derecho Político, de Javier Ortiz en su Weblog

Prácticas de Derecho Político

Lamento volver al monotema vasco, pero es que hay cosas que, cuando no las dice nadie (fuera de Euskadi, se entiende), alguien tiene que exponerlas, para que el común de los ciudadanos pueda contar con más elementos de juicio.

Me voy a referir a la línea argumental avanzada por Baltasar Garzón para dictar cárcel contra 17 destacados miembros de la izquierda abertzale.

Si el mentado juez se limitara a acusarlos de tratar de retomar la actividad de una organización ilegalizada, nada cabría objetarle en el plano jurídico, porque estaría aplicando lo dispuesto en la Ley de Partidos, instrumento legal mejor o peor (peor, en mi criterio), pero vigente. Pero no puede quedarse ahí. Tiene que explicar por qué aplica ahora una norma que ha estado obviando durante meses. Y es entonces cuando se inventa un argumento realmente pasmoso. Alega que los dirigentes de Batasuna se dedicaban antes a impulsar el proceso de paz, lo que merecía impunidad; en cambio, ahora se están ajustando a la estrategia de ETA, y eso debe ser castigado.

El argumento –por así llamarlo– no se tiene en pie. Para empezar, cuando los líderes de la izquierda abertzale impulsaron el proceso de paz, lo hicieron ajustándose también a la estrategia de ETA, que estaba en tregua y decía querer la paz. Así que no hay ninguna novedad en la sintonía de Batasuna con ETA: la había y la sigue habiendo.

Pero lo más estrambótico no es eso, sino que el juez admite que los persigue en función de la valoración política que él hace de la estrategia de los integrantes de la organización. No juzga si lo que hacen es delictivo, sino si está políticamente bien orientado, conforme a su criterio. No castiga sus actos, sino su táctica.

¿Qué clase de rigor jurídico es ese?

[Aparecido en Público el 10/X/07 en la sección El dedo en la llaga]

Coda

En condiciones normales –aunque ya no sé muy bien que cabría llamar «condiciones normales» en mi caso–, ayer habría cambiado la columna que había enviado a Público a primerísima hora de la mañana para comentar el atentado cometido por ETA en el barrio de La Peña, en Bilbao, en el que Gabriel Ginés, escolta de un concejal del PSE, resultó herido de cierta consideración. No me fue posible porque me encontraba en Bilbao, en donde poco después participé en un programa casi monográfico de ETB-2. Salí de la televisión, fui al aeropuerto de Loiu, cogí el siguiente vuelo para Madrid y llegué a casa… cuando ya no eran horas.

De haber escrito sobre lo sucedido, habría desarrollado –lo haré mañana, muy posiblemente– dos ideas, que aquí me limito a esbozar.

Primera: el de ayer ha sido el primer atentado de ETA de los últimos años que ha tenido como fin expreso causar la muerte de alguien. En la T-4 mató, pero no lo pretendía. Por supuesto que no tomó las medidas necesarias para impedirlo (la mejor manera de impedir que una bomba mate es, sin duda, no ponerla), pero no lo buscaba deliberadamente. En cambio, la de ayer era muy fácil que matara. Al escolta, para empezar. Porque una bomba-lapa, a no ser que falle o semi falle, puede causar estragos directos, y no digamos si hace estallar el depósito de gasolina. Dada la hora, tampoco hubiera tenido nada de extraño que se hubiera llevado por delante a algunos viandantes, o a ocupantes de coches contiguos. Estamos, en consecuencia, ante un giro muy importante en la estrategia de ETA. Quiere volver a poner cadáveres sobre la mesa.

Segunda: con este atentado, ETA deja en la peor de las posiciones a los 20 encarcelados de Batasuna (los últimos 17, más los dos de hace escasas fechas, más Otegi). Dado el estado de ánimo que este atentado va a suscitar en la inmensísima mayoría de la opinión pública del Ebro para abajo, hablar de las irregularidades jurídicas que han servido para provocar su encarcelamiento y de la inconveniencia política de dejar a la izquierda abertzale sin una salida política, no violenta, se va a convertir en una empresa tan ingrata como difícil. Los que defendemos esas posiciones vamos a necesitar también protección en más de algún foro.

Tags: javier ortiz

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