La cultura catalana será a partir de hoy invitada de honor en la Feria del Libro de Frankfurt, con lo que se da un merecido reconocimiento a una lengua que ha superado muchos avatares y dificultades de todo tipo para poder llegar con esplendor a un momento como el de hoy. Debates que se han producido durante estos meses dejan de tener sentido ante un momento tan importante y que permitirá mostrar al mundo la vitalidad de la cultura catalana. El ex president Jordi Pujol ha señalado que el protagonismo del catalán resuelve una situación injusta y su sustituto Pasqual Maragall se ha expresado en términos parecidos, consciente de la importancia que tendrá la feria de Frankfurt en todo aquello que tiene que ver con el reconocimiento de la cultura catalana. El president Montilla, que también estará estos días en el certamen, tiene en su haber su impulso decidido a un programa relevante para los seis días que durará la feria y que ofrece una visión abierta y tolerante de Catalunya, por más que muchos se empeñen en propagar lo contrario. El hecho de que se haya encargado a dos escritores de La Vanguardia - Quim Monzó y Baltasar Porcel- las conferencias de inauguración y clausura y de que muchos otros tengan estos días un papel destacado nos hace, evidentemente, muy felices, ya que refleja la decidida voluntad de este diario de ser un fiel reflejo de los vaivenes de la sociedad catalana. Es oportuno resaltar, finalmente, que cuando las cosas se hacen bien no es tan imposible un amplio acuerdo entre buena parte del arco parlamentario, y aquí, a diferencia del acuerdo sobre la vivienda, sí se puede decir que hay un Pacte Nacional.