A medida que se acerca la cita electoral, las distancias entre PSOE y PP se reducen. Ésta podría ser la primera conclusión de la encuesta que ha elaborado el Instituto Noxa para La Vanguardia y que hoy publicamos, y que deja en tan sólo 2,7 puntos la diferencia entre socialistas y populares, que se ha ido reduciendo implacablemente desde julio del 2006, cuando la horquilla se abrió hasta 7,6 puntos. En enero de este año, el estudio demoscópico dejó la distancia en 7,2 puntos, y en julio, en 6,2. Ahora, el partido de Mariano Rajoy se sitúa a una distancia que no lograba desde los momentos de máxima tensión política en España con la aprobación del Estatut en el Parlament y su discusión en las Cortes. Los datos son moderadamente preocupantes para el presidente Zapatero ya que vienen a reflejar un impacto muy pequeño de las medidas sociales que ha presentado su Gobierno y en cambio emerge como factor de distorsión política la preocupación de los ciudadanos por la economía española. Es cierto que en la comparativa directa entre Zapatero y Rajoy el líder socialista sigue muy por delante, pero este dato es algo engañoso ya que alrededor de la figura del presidente del Gobierno se agrupan los votantes de todos los partidos, mientras que el dirigente popular sólo cuenta con el aval directo de los suyos. Una última reflexión: no hay duda de que el ruido ambiental intenso beneficia al PP y perjudica al PSOE. Al poner los populares encima de la mesa cuestiones trascendentes como el tema territorial o el terrorismo se genera una percepción de gravedad sobre lo que sucede en el país que lastra sobre todo a Zapatero y que deja las elecciones, hoy por hoy, absolutamente abiertas.