El PP se pone a apenas 2,7 puntos del PSOE y gana hasta 7 escaños, de la Redacción de La Vanguardia
Sondeo del Instituto Noxa para 'La Vanguardia'
Uno de cada diez electores socialistas votaría ahora a Rajoy, que retiene su voto
Los dilemas de la alternancia
El nuevo curso político ha empezado con mejor pie para el Partido Popular, que acorta distancias con el PSOE y se coloca a menos de tres puntos de los socialistas, según un sondeo del Instituto Noxa para La Vanguardia realizado entre los días 28 de septiembre y 3 de octubre. Concretamente, las estimaciones de voto actuales otorgan al PSOE un nivel de apoyo muy parecido al que se registró en las elecciones generales de marzo del 2004, ya que obtendría un 42,3% de los sufragios, en lo que representa una bajada de apenas unas décimas sobre su resultado de entonces. Sin embargo, el PP mejoraría en casi dos puntos su resultado de los anteriores comicios y se pondría en una tasa de voto del 39,6%. Es decir, a 2,7 puntos del PSOE.
Por el contrario, no se prevén cambios apreciables entre las fuerzas políticas minoritarias, pues los datos apuntan a una levísima subida de IU-ICV, mientras que los nacionalistas de CiU, ERC y PNV tienden - también levemente- a la baja. La traducción en escaños de la correlación resultante ofrecería al PSOE un saldo de diputados similar al que reúne actualmente (en torno a 164), frente a un visible incremento del cómputo del PP, que pasaría de los 148 actuales hasta un máximo de 155. Por su parte, los nacionalistas catalanes podrían perder hasta dos diputados (de diez a ocho) y los independentistas de ERC una cifra aún mayor y pasar de ocho a cinco.
También el PNV podría sufrir un retroceso de hasta dos escaños (y pasar de siete a cinco), evolución que se extendería al resto de los grupos nacionalistas minoritarios. En cambio, el mantenimiento al alza de Izquierda Unida podría reportarle algún diputado más.
Este escenario electoral se asentaría sobre unos contrapuestos niveles de fidelidad de voto. Por ejemplo, sólo ocho de cada diez votantes del PSOE en el 2004 (el 79%) tienen intención de votar de nuevo a este partido, mientras que una parte significativa, el 13%, anuncia que apoyará al Partido Popular. Estas pérdidas socialistas se verían compensadas por sendas transferencias de votantes desde IU-ICV y los partidos nacionalistas y por el elevado apoyo entre los jóvenes que no tenían edad de votar en el 2004. Por el contrario, el PP se caracteriza por una tasa de fidelidad altísima: nada menos que el 91% de sus votantes del 2004 tiene intención de votarle hoy, y sólo un 4% se inclina por el PSOE.
En cualquier caso, el acortamiento de distancias entre socialistas y populares se corresponde con un deterioro de la imagen del PSOE. La tasa de ciudadanos que tiene ahora peor opinión de este partido que hace un año ha crecido en casi siete puntos con relación a julio pasado, y han caído en tres puntos las opiniones positivas.
Un 22% cree que los populares habrían gobernado mejor, pero un 38% piensa que lo hubiesen hecho peor
Rajoy no rentabiliza el desgaste
Sin embargo, el sensible avance del Partido Popular se enfrenta a otros indicadores que siguen sonriendo al PSOE (aunque menos). Para empezar, son más los españoles que prefieren una victoria electoral del Partido Socialista (el 44%) que aquellos que apuestan por un triunfo del PP (el 36%). Pero la diferencia, que en julio pasado alcanzaba los 17 puntos, es ahora de sólo ocho. Al mismo tiempo, los españoles consideran que Zapatero tiene más probabilidades que Rajoy de ser presidente después de las elecciones del próximo marzo. Un 58% señala al líder socialista, contra sólo un 29% que cree que ganará Rajoy.
Asimismo, las preferencias sobre el futuro presidente del gobierno benefician a Rodríguez Zapatero: el 51% de los españoles se inclina por él, y sólo el 36% lo hace por Rajoy. Quince puntos de distancia. La explicación reside en el hecho de que los votantes de IU y de los partidos nacionalistas se inclinan de forma unánime por Rodríguez Zapatero.
Otro de los datos que favorecen a Zapatero se refiere a la confianza que suscita. El 42% de los españoles expresa mucha o bastante confianza en el actual presidente, mientras que sólo el 31% muestra igual grado de confianza en Rajoy (en el que sólo confían los votantes populares). Además, un 68% desconfía del líder del PP, frente a un 57% que lo hace de Rodríguez Zapatero. El saldo es, pues, favorable al actual presidente del Gobierno, aunque su ventaja se ha recortado de forma significativa: era de 20 puntos en julio y se ha quedado en 11 en la actualidad.
Finalmente, aparecen dos parámetros que también benefician al actual presidente. Por un lado, y aunque las opiniones de los ciudadanos están bastante divididas, un 45% considera favorable para España la política que viene desarrollando el Gobierno, frente a un 41% que la juzga desfavorable. Y, además, las opiniones críticas hacia la gestión del Gobierno no conllevan una expectativa favorable para la oposición, pues sólo un 22% de los ciudadanos piensa que si el PP hubiera gobernado lo habría hecho mejor que el PSOE. Por el contrario, el 38% cree que lo habría hecho peor, y el 31%, igual.
Y, en segundo lugar, entre los dos partidos con posibilidades de formar gobierno, los ciudadanos confían más en el PSOE en lo relativo a capacidad para aumentar el bienestar de los españoles (46% frente a un 32% que lo hace en el PP), mantener el crecimiento de la economía y el empleo (42% contra el 34%) o acabar con el terrorismo de ETA (37% frente al 36%).
Por último, el deterioro en el clima político se refleja en una caída en la valoración de todos los líderes políticos. Aun así, Rodríguez Zapatero sigue siendo el líder político mejor valorado (5,3), mientras que Mariano Rajoy (con un 4,3), prosigue su tendencia a la baja.
La percepción sobre la economía empeora
Retroceso leve pero generalizado de los indicadores de gestión
Las expectativas electorales del sondeo del Instituto Noxa se registran en un contexto marcado por un visible empeoramiento de la percepción que tienen los ciudadanos sobre la situación de la economía española. Concretamente, las opiniones positivas sobre la coyuntura económica han caído casi nueve puntos desde julio pasado. Y, paralelamente, las opiniones negativas han crecido en más de seis puntos. De ese modo, mientras algo más del 39% de los consultados enjuicia positivamente la situación, un 34,1% emite un juicio negativo.
En cuanto a la situación política, experimenta un ligero empeoramiento con relación a julio pasado, aunque los indicadores no son más negativos que los que se registraron a lo largo del año 2006. En este momento, las opiniones positivas abarcan a una cuarta parte de los consultados, mientras que casi la mitad (un 47%) considera que la situación política es mala o muy mala. Y algo similar ocurre con la gestión del Gobierno socialista. El retroceso es leve, pero se aprecia con claridad en la la calificación de las distintas políticas sectoriales. Ahí, junto a una situación de mantenimiento a la baja en muchos casos, se observa una significativa caída en algunos capítulos, como ocurre en la política autonómica, cuya calificación pasa del aprobado en julio a un 4,5 ahora. El resto de las calificaciones experimenta un descenso suave - de una o dos décimas-, aunque la nota sobre la política internacional cae en cuatro décimas y la evaluación sobre la política de empleo pasa del aprobado al suspenso. Y ese suspenso es todavía más claro en lo que se refiere a áreas de gestión como la inmigración, el terrorismo y la vivienda (un 3,4). En cualquier caso, entre las políticas sectoriales del Gobierno socialista siguen siendo valoradas las relativas a la sanidad, los derechos de los ciudadanos o la educación.
Por lo que respecta a los problemas que más preocupan a los españoles, el orden no ha variado (ya que terrorismo, vivienda y desempleo ocupan los tres primeros lugares), aunque la inquietud por la violencia etarra experimenta un visible descenso. En detalle, el porcentaje de consultados que citan el paro como uno de los tres principales problemas ha caído en nueve puntos desde julio y pasa del 68% al 59%. Por el contrario, sube levemente la preocupación por la vivienda (del 51% al 53% de las menciones), mientras que se mantiene ligeramente a la baja la inseguridad ciudadana (la señala un 27%) y continúa en línea descendente la inmigración (que era citada como un problema importante por el 51% hace un año, frente al 39% que la menciona ahora) .
En este contexto, la valoración sobre la gestión de los ministros experimenta un sensible retroceso, de modo que mientras en julio pasado aprobaban seis de los 16 que componen el Consejo, actualmente sólo lo hacen cuatro. Además, se produce un significativo relevo al frente del ranking de los miembros del Gobierno. Por primera vez, y aunque por escasa diferencia, el vicepresidente Pedro Solbes se pone por delante de la vicepresidenta Fernández de la Vega.
Junto a Solbes (5,7 puntos) y De la Vega (5,6), los miembros del Gabinete más valorados son el titular de Defensa, José Antonio Alonso (5,3), y el de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba (5,2), que son los únicos miembros del Gobierno que alcanzan el aprobado. En el otro extremo, y como ministro menos valorado, se sitúa Joan Clos (4,2), seguido de los titulares de Educación, Mercedes Cabrera, y de Justicia, Mariano Fernández Bermejo (ambos con un 4,3). A continuación aparece la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, con un 4,4.
FICHA TÉCNICA
Universo: población mayor de 18 años residente y empadronada en España. Muestra: 1.000 entrevistas de forma proporcional a la población de las autonomías. Estratificación de la muestra: por autonomías, tramos de población y cuotas de sexo y edad. Error muestral: para un intervalo de confianza del 95,5% y para p= q= 0,50, el margen de error es de 3,16% para los datos nacionales. Metodología: entrevista telefónica en el hogar con sistema CATI. Trabajo de campo: del 28 de septiembre al 3 de octubre.
