El ex ministro de Asuntos Exteriores alemán ajusta cuentas en sus polémicas memorias
Dos años después de abandonar la política activa, el ex ministro alemán de Asuntos Exteriores Joschka Fischer acapara de nuevo la atención nacional y se sitúa en el centro de la polémica. Hoy sale a la venta su libro de memorias Los años rojiverdes, la política exterior alemana de Kosovo al 11 de septiembre.
Tras dos años en Estados Unidos, Fischer parece haber vuelto a Alemania con otra mirada. Oal menos con más distanciamiento, según se desprende de una larga entrevista en el semanario Der Spiegel,en la que reflexiona sobre la evolución seguida por su partido -Los Verdes-, Alemania y Europa, a modo de avance de su libro.
El ex ministro se muestra especialmente crítico con su partido. Acusa a sus líderes, prácticamente, de ser unos irresponsables y de haber tirado por la borda todos los activos almacenados durante años de gobierno. Concretamente, les canta las cuarenta acerca de las posiciones que han adoptado respecto a Afganistán, rechazando el envío de aviones de reconocimiento.
Fischer dice a Der Spiegel que se paga "un precio muy alto si se decide no seguir por el camino de las ilusiones", ya que entonces "queda un largo camino por recorrer", en alusión a la política de compromiso que Los Verdes asumieron al entrar en el gobierno de coalición con los socialdemócratas.
Fischer ha reconocido que el partido le facilitó una proyección política inimaginable, pero admite que acabó agotado: "Este combate eterno entre la ilusión y la realidad, las discusiones con gente que, a menudo, apenas sabe de qué habla, me agotó. No podía más". Explica que hasta tres veces estuvo tentado de presentar su dimisión como titular de Exteriores.
Pero si es crítico con su partido, también se muestra orgulloso de los logros conseguidos por el gobierno rojiverde. "Hicimos cosas importantes, tanto en política interior como exterior y en reformas sociales", y considera que Schröder figurará "como un gran canciller en los libros de historia".
La respuesta de Los Verdes no se ha hecho esperar. Si Fischer se muestra crítico y dice no reconocer en el partido actual a aquella formación que gobernó Alemania entre 1998 y el 2005, también para su partido de siempre él se ha convertido en un extraño. Recientemente, el presidente del grupo parlamentario, Fritz Kuhn, contestó con frialdad a la pregunta de si Los Verdes necesitan un gran padre como Fischer para salir de la crisis. Kuhn recordó que Fischer jamás consiguió aglutinar una mayoría en temas de política exterior en los congresos de Los Verdes cuando estaban en la oposición. Pero eso no es lo que creen los alemanes. El 55% opina que Los Verdes le necesitan como líder y el 74% de los seguidores del SPD lo considera indispensable.

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