EN LA MUERTE DE UN MAESTRO

La desaparición de Pablo Palazuelo, fallecido ayer en Madrid a los 90 años, deja al panorama plástico español sin uno de sus grandes innovadores a lo largo del siglo XX. Palazuelo formó parte, en su estilo personalísimo y singular, de la gran generación de creadores clásicos que supo entroncar con los maestros de las vanguardias históricas y estableció un puente entre éstas y la gran renovación del arte contemporáneo español a partir de mediados de siglo.

La pintura de Palazuelo representa el esfuerzo de toda una vida por visualizar un nuevo universo formal. La raíz y la motivación de su obra plástica se origina en los mecanismos de emergencia de nuevas formas que caracterizan a todos los seres vivos. Por eso, el pintor se refirió en 2003 a «la larga ensoñación de las formas, en que otras formas emergentes se revelan».

Por su importancia y poder transformador, la obra de Pablo Palazuelo le sitúa, como precursor y compañero de viaje, junto a nombres como los de Antonio Saura, Rafael Canogar, Alvaro Feito o Antoni Tàpies, otros ejemplos de la renovada energía con que el arte español superó el paréntesis traumático de la Guerra Civil y se insertó con fuerza en el primer nivel de la creación plástica internacional.

La característica visual más evidente de su obra es la elegancia de sus formas. Dotado de una notable intuición de la armonía espacial, Palazuelo investiga su universo de formas hasta dar con configuraciones que no sólo parecen naturales, sino más bien «autogeneradas», es decir, producto de su propia vitalidad y dinámica formal. Pocos artistas españoles pueden reivindicar tal maestría espacial en su trabajo y Palazuelo (junto a Chillida) es un ejemplo de ello.

Las características de su obra hicieron que se le encuadrase dentro del estilo llamado «cinético», pero Palazuelo no es un artista cinético más, aunque la Hayward Gallery de Londres le dedicase en 2000 una exposición titulada Campos de fuerza. Fases del cinético. La sensación de movimiento que el espectador tiene al contemplar sus formas tiene un origen poético, la ensoñación en la que se revelan otras formas emergentes. Así, podríamos decir que el estilo de Palazuelo, que mantuvo hasta sus trabajos más recientes sin merma alguna de intensidad, podría denominarse «informalismo poético».

Palazuelo deja tras de sí más de 60 años de intensa creación plástica. Más allá de las modas y los estereotipos, su huella en la renovación del arte español y su contribución al alto nivel plástico de los artistas del país es y será inolvidable. Con él desaparece un grandísimo artista.

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