Cambio de ciclo en el mercado de la vivienda

Seis empresas del grupo se declaran en "insolvencia inminente" en los juzgados

La crisis del sector inmobiliario se cobró ayer su primera gran pieza en el que ha sido uno de sus escenarios más emblemáticos: la costa valenciana. La promotora inmobiliaria Llanera, una de las más importantes de la Comunidad Valenciana, presentó ayer en el decanato de los juzgados de Valencia la petición de concurso voluntario de acreedores (suspensión de pagos) que tramitará el juzgado de lo mercantil número 2. Seis empresas del grupo - Llanera, SL; Llanera Construcciones, Obras y Proyectos, SLU; Llanera Urbanismo e Inmobiliaria, SLU; Aldalondo, SLU; Descans Les Marines, SLU, y Patrimonial Arenall, SLU- basan su demanda en la "situación de insolvencia inminente" de cada una de ellas y del grupo que forman, y que ha llevado en los últimos días a varias entidades de crédito a rechazar la renegociación de la deuda, según informó ayer el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana (TSJCV).

El Grupo Llanera presenta una deuda de 748 millones de euros - de estos, 350 millones son deuda a corto plazo- y fondos propios de sólo 70 millones. Hace dos semanas intentó alcanzar un acuerdo con sus proveedores para sortear la falta de liquidez y afrontar el pago de nueve millones de euros que les adeudaba. Una veintena de estos proveedores, representados por el despacho Iure, habían presentado la petición de concurso necesario en los juzgados de Valencia. En paralelo, Lehman Brothers le exigió la devolución de 100 millones de euros que le había prestado para la compra de nueve millones de metros cuadrados a Regadíos y Energías de Levante (Reva).

Todo ello precipitó los acontecimientos después de que las dos grandes cajas valencianas, Bancaixa y la CAM, manifestaran ya hace un mes a la promotora su rechazo a abrirle nueva líneas de crédito. En los últimos días, el consejero delegado de Llanera, Fernando Gallego, intentó cubrir los boquetes abiertos en numerosos frentes y negar la realidad de la crisis. Le ha sido imposible.

Llanera es el prototipo de empresa crecida al calor de la formidable burbuja creada en el sector inmobiliario en la costa valenciana. En el año 2000, la facturación del grupo promotor fue de 5,3 millones de euros, y sólo seis años después se disparaba hasta los 418 millones de euros. A final del pasado año empleaba a 800 personas.

La de Fernando Gallego, su consejero delegado, ha sido una carrera fulgurante. Exactamente, la del hombre que se inició como promotor de naves industriales y acabó apostando por la segunda residencia a precios más que asequibles para extranjeros. Llegado el parón vendedor, sin embargo, nada de eso sirvió. Tampoco las grandes cantidades de dinero invertidos en crear marca con el patrocinio de clubs de fútbol como el Valencia o el Charlton inglés. Ahora, el juzgado de Valencia nombrará a las tres personas que a partir de este momento serán los administradores concursales.