El mirador
La fiesta de presentación de la nueva LV empezó como un juego de pistas: con un mapa, los visitantes se adentraban en las oscuras tierras de la Zona Franca en busca de la rotativa. Al llegar al edificio, con dimensiones de terminal aeroportuaria, el despliegue policial presagiaba mogollón: en mi vida había visto tantos Audis. Entonces empezó el desfile de fuerzas vivas. Entre los hombres, traje y teléfono móvil. Entre las mujeres, vestido de cóctel y sonrisas.
El protocolo propició cierta promiscuidad institucional: se observaron interesantes corrillos entre ministros, consellers, concejales y un presidente de la Diputación. El periodismo, protagonista de la noche, estuvo bien representado, pero faltaron más invitados del mundillo cultural y deportivo. Ya dentro, un batallón de camareros repartía zumos y cava, a la espera de que llegara la cena fría (Vilaplana Catering). Para llegar al ansiado objetivo, fue necesario esperar la llegada de los vips que, debidamente conducidos por una especie de Carril Peces Gordos, llegaron para descubrir el telón tras el que se escondía la, oh, supermegarrotativa.
El anfitrión, Javier Godó, recibió al presidente Zapatero, quien, tras saludar a propios y extraños, inauguró el invento. Unas ráfagas de música ilustraron el momento y levantamos la vista como si del monolito de 2001, una odisea del espacio se tratara. Luego se inició un paseo organizado que debía realizarse siguiendo dos condiciones: no llevar ninguna copa en la mano y seguir la inquietante recomendación de los altavoces:
"No se detengan durante el recorrido". Lo único que se detuvo fue el montacargas por el que subían las autoridades. Mientras estuvieron encerrados, combatieron la angustia con humor y sudor, pulsaron el timbre de alarma y les salió este mensaje: "Su alarma está siendo procesada". Les salvó la Guardia Civil, sí señor, marcando competencias.
La maquinaria de la planta de cierre producía cierto vértigo. Si te acercabas a las máquinas, te tropezabas con conceptos tan sugerentes como posición de irritación o cinta pivotante,algo de lo que todo humano debería disponer. Empezaron los parlamentos. Javier Godó defendió la centralidad, el president Montilla habló - no es broma- de dinamismo, y Zapatero elogió la libertad y la moderación. La promesa de la cena se cumplió: aparecieron bandejas de comida. Los miembros de la canallesca, disfrazados de personas respetables, iniciamos el ataque hasta que, a las 22.45 h, vimos salir los primeros ejemplares. Se produjo entonces un dilema interesante: nos dimos cuenta de que, puestos a elegir entre un periódico nuevo y una copa de vino, preferimos el periódico.

Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados