Bancaja y CAM rematan a Llanera tras rechazar su plan: “Sólo quedaba gasolina hasta septiembre”, de Carlos Hernanz en El Confidencial
Lo intentaron hasta el último momento. Sin embargo, la negativa de Bancaja y CAM, dos de los principales financiadores de Llanera, a sumarse al plan de salvamento presentado por sus dos máximos ejecutivos, el consejero delegado, Fernando Gallego, y el director general, Carlos Martínez, dio al traste con cualquier posibilidad de salvar a la promotora. “Sólo nos quedaba gasolina hasta septiembre”, explica un alto cargo de la inmobiliaria valenciana.
La propuesta de Llanera para salvar in extremis su situación se trabajó a lo largo del verano. Todo pasaba, según las fuentes del consejo de administración consultadas por este diario, por crear una sociedad conjunta con Bancaja y CAM que aglutinara los mejores activos de suelo de la promotora, cuya posterior explotación serviría para generar recursos, y vender el resto de la cartera, donde se incluirían los proyectos menos viables a corto plazo.
En total, Llanera pretendía de esta manera reducir su deuda, que asciende en torno a 300 millones de euros, a casi la mitad (150 millones), y a su vez generar unos ingresos de cerca de 70 millones, con los que poder ir haciendo frente al pago de proveedores y de los intereses de la deuda. “Aunque desde junio planeaba la sombra de la suspensión de pagos, han estado a punto de salvarse”, comentó a este diario un ex alto cargo de la promotora.
El timing, entre otros factores, ha jugado en contra de Llanera. Mientras el credit crunch estallaba en pleno mes de agosto en EEUU, con la posterior crisis de liquidez en todo el sistema, la presión del Banco de España para que bancos y cajas reduzcan drásticamente su exposición al riesgo inmobiliario hizo que Bancaja y CAM rechazaran la propuesta de Gallego y Martínez. El salvoconducto valenciano de la inmobiliaria no sirvió para nada más.
Una estrategia ambiciosa
En el sector era comentado que Llanera tenía más metros cuadrados de publicidad estática que de suelo. “Es cierto que tenían una estrategia muy ambiciosa”, comentan desde Valencia. “Ese ha sido uno de sus graves errores. Por lo general, todos los terrenos habían sido comprados con opciones. Sin embargo, los dos más grandes fueron adquiridos en efectivo y a precio finalista, a pesar de estar pendiente de recalificación”, señala un interlocutor.
De hecho, este ha sido el principal escollo con el que se ha topado Llanera. “Por resumir, digamos que se habían financiado a corto y tenían la mayoría de sus suelos a largo”, explican desde una entidad financiera de la que eran clientes. Una de esas operaciones tuvo como socio financiador, por ejemplo, Lehman Brothers, que facilitó 150 millones para la compra de 9 millones de metros cuadrados de huertos de naranjos (en total tenía una cartera de 40 millones de metros cuadrados).
El banco estadounidense, temiéndose lo peor, pidió la ejecución anticipada del préstamo. Era casi el remate para Llanera. La promotora necesitaba que sus otros dos principales financiadores, a los que debe en conjunto casi 200 millones de euros, de los cuales 93 corresponden a Bancaja (el 97% está garantizado), el resto correspondería a CAM (este extremo no quiso ser confirmado por la entidad), aceptaran su plan de viabilidad en lugar de ejecutar los vencimientos de la deuda.
“Se ha estado trabajando durante casi dos meses en verano para ver si había posibilidades de salvar la compañía, pero no hubo manera de hacer nada”, reconocen desde Valencia. Al final, como indicaba el marcador de gasolina, el primer día de octubre Llanera tenían que repostar o declararse en quiebra. Después del crash bursátil de Astroc ha llegado el desplome empresarial de otra inmobiliaria valenciana. ¿De donde será la próxima víctima?
