Durante las últimas semanas, una potente campaña de publicidad ha emitido el siguiente aviso en vallas, autobuses, prensa, radio y televisión: "La Vanguardia no cambia". Y aunque el diario de mañana será sustancialmente diferente al que nuestro lector ha venido leyendo desde octubre de 1989, en que se presentó la maqueta actual, hemos querido resaltar con este mensaje publicitario que los grandes ejes de nuestro diario continuarán siendo los mismos. Seguiremos haciendo del sentido común nuestra divisa, mantendremos nuestra apuesta por una Catalunya que dialogue en un marco de sinceridad con España, insistiremos en reclamar respeto hacia todas las instituciones democráticas, defenderemos la conveniencia de que se ensanchen los espacios centrales del país, mantendremos el apoyo a las empresas como motor de progreso y de calidad de vida y premiaremos la cultura del esfuerzo de aquellos que muchas veces desde el anonimato dan relieve a un país. Creemos en el papel de la prensa como formadora de opinión y juzgamos que es el mejor instrumento para que el ciudadano tenga una opinión completa, libre y veraz. Nose agota, por tanto, el papel de los periódicos de referencia pese a que obviamente emergen nuevos sistemas de información. En todo ello, La Vanguardia no cambia.
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