La presión internacional no ha frenado jamás a la Junta Militar birmana, cuyas acciones han dividido a la opinión internacional

La represión en Birmania ha hecho resurgir la vieja controversia sobre la eficacia de las sanciones contra la Junta Militar, mientras los expertos relativizan el impacto de las medidas anunciadas.

Washington prohibió el viernes el visado a una cuarentena de responsables birmanos y ha congelado los bienes a 14 personalidades. Pero los militares han hecho caso omiso a EEUU y no han mostrado deseo alguno de rendirse después de 20 años en el poder, señala Derek Tonkin, un ex embajador británico especialista en Birmania.

Las últimas sanciones no son «pertinentes», declara Tonkin recordando que Washington, ya en 2003 congeló bienes e impuso restricciones a la Junta birmana. «Las últimas medidas son superfluas y están destinadas únicamente a tener un efecto cosmético».

La Unión Europea ha prohibido la entrada en su territorio a 375 miembros del régimen o próximos a él, y trabaja para endurecer las sanciones, probablemente dirigidas a restringir las transacciones comerciales. «No creo que estas medidas hagan cambiar la manera de pensar de la Junta», comenta David Steinberg, experto sobre Birmania en la universidad de Georgetown.

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, ha pedido que se detenga toda inversión en Birmania. El gigante petrolero Total ya ha dicho que no invertirá más en este país después de 10 años. Japón ha frenado todo tipo de proyecto de cooperación. Y hay otras llamadas internacionales: las ONG reclaman un embargo de las armas destinadas a Birmania y la prohibición de las inversiones extranjeras en los sectores del petróleo y el gas.

Pero las voces discordantes son elevadas. Las sanciones no «son útiles» para China, son «contraproducentes» según Malasia y «prematuras» para Rusia.

Zaw Oo, investigador en Washington, señala que el 75% de los birmanos depende de la agricultura para vivir. Las medidas punitivas de EEUU y la UE son «insuficientes», asegura Oo, quien recuerda que las grandes fortunas del país tienen cuentas bancarias en Singapur. Y que Birmania es, además, gran productor de heroína.

Así que en la práctica, las presiones occidentales no han hecho sus efectos sobre la Junta Militar, recluida en un esquema de autarquía. Mientras, China, el único país que podría lograr algún resultado, ha rechazado condenar la represión.

Como dice el profesor David Steinberg, «las sanciones sólo sirven para tener buena conciencia».

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