Animales bipolares, de Felipe Sahagun en El Mundo
EN LA COLUMNA DE UMBRAL / 32
Sin dioses, no habría diablos. Y viceversa. Todo Dios ha necesitado, para serlo, un Satán. Lejos del Olimpo, los humanos, que nunca hemos hecho otra cosa que imitar a los dioses, nacemos ya condenados a la bipolaridad, aunque sólo a unos pocos los encierren por locos bipolares o los encumbren como genios. Lo de mamíferos, bípedos, racionales, habladores, creadores o destructores son monsergas secundarias. Lo que importa, lo que de verdad distingue a los humanos y sus obras, las mejores y las peores, es la bipolaridad.
La historia de la Literatura es una retahíla sin fin de bipolares: Dalí, Lorca, Quevedo, Wolfe, Lope, Byron, Blake, Hemingway, Larra Pocos genios de las artes se han librado de ese eje que salta de la euforia a la depresión y que atraviesa todos nuestros cerebros.Con tanta fuerza en los más brillantes que, con demasiada frecuencia, los destruye. ¡Cuántos genios suicidados! Algunos, con megafonía.La mayoría, en silencio.
Bipolaridad es la carga de energía que, con el contenido, da vida a toda idea. Sin energía, sin bipolaridad, las ideas se difuminan y neutralizan. Son inútiles. Lo mismo sucede con los humanos. Todos, para sobresalir, necesitan de polos opuestos.Bush, desde que acabó con Sadam, anda perdido. Tal vez, antes de despedirse, encuentre en Ahmadineyad el sustituto perfecto del polo sadámico destruido torticeramente hace meses en una horca de Bagdad.
Reagan encontró su polaridad en Gadafi, Bush padre en Noriega, Aznar en González, González en Aznar y en Pedro J., Zapatero en Rajoy. ¿Qué sería de Zapatero sin Rajoy o de los nacionalistas vascos y catalanes sin España? ¿Dónde encontrarían enemigos tan fáciles y cómodos para ganar sus guerras imaginarias? El PP es el polo ideal de los nacionalistas. Con el neutro de Zapatero, están confundidos.
Con los países sucede igual. Desapareció la bipolaridad de la Guerra Fría y llegó la confusión, el caos, los estados sin estado, las fronteras de papel mojado.
Para vencer, tanto en la paz como en la guerra, no hay como elegir de pareja polar al más débil y presentarlo como la amenaza universal.Así funcionó la Guerra Fría, pero llegó Gorbachov, un homínido apolar, blandengue, sin energía y se cargó el polo-oso soviético.De repente el gran complejo de Eisenhower, con sus gigantescas fábricas de mentiras, se cubrió de humo. Sus millones de insectos perdieron la orientación y la abeja reina se vio obligada a buscar, alocadamente, nuevos satanes.
Por un tiempo apuntaron a Corea del Norte, pero al final, indecisos entre Bin Laden y Sadam, decidieron convertirlos en un mismo polo y atacarlos a la vez. El invento no podía funcionar. Eran polos tan enfrentados o más que Occidente y Al Qaeda, así que el nuevo eje se convirtió en una traca de San Lorenzo que sigue soltando fuego y matando a inocentes. Ya es hora de volver a la bipolaridad.
Quienes vivimos de contarlo tampoco estamos limpios. Somos los más bipolares de todos. Lo que no encaja en el binomio ángeles-demonios no interesa. Cuantos más muertos, más noticia, pero toda noticia, como toda columna, por buena o mala que sea, tiene un valor relativo.Depende de las otras noticias y columnas del día. Con la hora de cierre, termina el partido. Mañana será otro día. Bipolar también, como el mundo literario-periodístico de Umbral, pero distinto.
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