DESAFIO NACIONALISTA
Política y violencia
Sigue decidido a enfrentarse al Estado, a pesar de los intentos frustrados en anteriores ocasiones
La expectación que ha generado el debate que acoge hoy el Parlamento vasco sólo admite comparación con el celebrado en 2003, cuando el lehendakari, Juan José Ibarretxe, concretó los términos de su plan. Rechazada la propuesta del también conocido como Nuevo Estatuto Político, frustrado el proceso de conversaciones con ETA y en la recta final de su tercera legislatura, Ibarretxe parece decidido a poner el broche a una etapa con un nuevo desafío al Estado, a la legalidad constitucional y al actual marco político.
La incógnita reside en hasta dónde llevará el presidente vasco este conflicto, una vez que sus planteamientos se han visto frustrados en ocasiones precedentes. El Debate de Política General, una revisión del último curso político al estilo del Debate sobre el estado de la Nación, se convierte hoy en altavoz para un Ibarretxe casi desaparecido durante el alto el fuego etarra, renacido de las cenizas de su plan y favorecido por la renuncia de Josu Jon Imaz y los defensores de las tesis más moderadas a la Presidencia del PNV.
El lehendakari, que durante meses sólo pudo sujetarse a su procesamiento por reunirse con Batasuna para ocupar el primer plano, ha calentado el ambiente en los últimos cuatro meses con la promesa de que pondrá sobre la mesa «iniciativas políticas» para solucionar «el problema de la violencia» y lograr «un escenario de convivencia».
La tarea no parece sencilla en el actual panorama. Ibarretxe defiende que la sociedad vasca ha iniciado una nueva «etapa histórica», que hoy rechaza el terrorismo como nunca y que el «esfuerzo» por conseguir la paz «ha merecido la pena».
Hace un año, en un clima más propicio (aunque Batasuna ya hablaba de «bloqueo» en las conversaciones del Gobierno con ETA), Ibarretxe pronunció un discurso sostenido por un voluntarismo extremo. «La sociedad vasca no permitirá que nadie estropee esta oportunidad» o «la ilusión y la esperanza han vuelto a resurgir con fuerza» fueron algunas frases de su discurso.
El lehendakari presentó hace un año como principal aportación a la «normalización política» los primeros pasos de un Plan de Paz y Convivencia que recoge distintas iniciativas relacionadas con las víctimas del terrorismo, con la recuperación de la memoria histórica, la defensa de los derechos civiles (en especial de la izquierda abertzale) y en materia de educación para la paz. En esta ocasión, ya ha anunciado que volverá sobre el asunto aunque a la hora de valorar el plan de paz, el lehendakari sólo cuente con el aplauso incondicional de sus socios, EA y EB.
Ibarretxe también insistió hace doce meses en la fórmula diálogo-acuerdo-consulta, que es la que ha relanzado su figura, aunque sea para recibir las críticas de PP y PSOE y para preocupar al Gobierno de Zapatero, que ahora busca fórmulas legales para impedir el referéndum.
PSE y PP desconfían hoy más del presidente vasco. Los populares le acusan de aprovecharse de la presión de ETA y de radicalizar al nacionalismo. En las filas socialistas, la decepción es mayor. Los acercamientos al PNV en materia presupuestaria y el intento del PSE de presentarse como alternativa se han visto frustrados por una radicalidad que casa mal con la transversalidad de los pactos que quiere el PSE.
© Mundinteractivos, S.A.

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