28 Septiembre 2007

Si no fuera porque El Comentario TV publica sus propias noticias, y a simple vista se comprueba que inventárselas se trataría de un esfuerzo sobrehumano, tal parecería, viendo lo que se publica en prensa un día como hoy, que los promotores de esta página vivimos en un mundo, y los editores de los medios en otro.

Ni la sentencia del TSJ sobre Teleasturias -con rueda de prensa de la portavoz-, ni los documentos distribuidos por Unidá sobre el 'Construyendo Asturias' están en el mapa de la realidad publicada. Bueno. Se publican apuntes anecdóticos, La Voz de Asturias, por ejemplo. Lo mismo, vamos. A los efectos, como si no existiesen.

Uno mete las palabras 'Teleasturias' o 'Construyendo Asturias' en Google News, y la sensación es que hemos vuelto al régimen de Francisco Franco. O algo peor quizá. ¿Qué es peor, la censura impuesta por un régimen autoritario o la autocensura impuesta por un régimen corrupto en una sociedad atemorizada? ¿Preferimos el miedo a las cárceles o el miedo a los sicarios y el hambre? Nos ponen complicado elegir. Vale más irse al jardín, como el sabio Epicuro. ¡Qué le den a la república! ¡El interés general que se zurza!

Los medios, las empresas de comunicación, el viejo mundo de la información tasada, a tanto el metro de publicidad institucional, considera que son informaciones que la gente no debe tener. Demostración palmaria al final de que los dos mundos tienen distancias que la realidad establece. Distancias abismales. Distancias de vértigo.

El Comentario tendrá hoy esas noticias colgadas todo el día. Las Asturias tiene abierto un debate. Nosotros, por lo menos, estamos en ello, en la información. Aunque parezcamos miembros de una secta.

Veamos:

Teleasturias

El Tribunal Superior de Justicia le niega a Rodolfo Cachero el derecho a usar los canales de la RTPA por ley, -¿quién le aconsejaría semejante demanda?- y la consejera-portavoz, Ana Rosa Migoya, aprovecha para enseñar los dientes. El plan lo conocemos: dentro de unos meses -a primeros del 2008, justo a tiempo para las elecciones generales- el ministerio de Industria le comunicará a Teleasturias que deje de emitir.

Ni manifestaciones, ni opiniones. Los ciudadanos se van a quedar sin esa plataforma que acogió sus demandas, sus protestas, y todo va a suceder sin una queja, sin una protesta, en un momento, en el que paradójicamente, la debilidad del ejecutivo asturiano es total.

El gobierno concedió 21 licencias locales y una regional. La mayoría a empresas que nunca emitieron ni probablemente lleguen a emitir. Está prohibido vender licencias, pero se hace. La única televisión que emite, en realidad, queda sin licencia. Se trata de cerrarla. Se hace un concurso para cerrar una televisión. Se viola la ley. En Asturias, la ley es inquilina de la Casa Malva, es una mujer violada, humillada y ofendida, que se refugia en un edificio de la administración. La cosa es así de cruda.

Así pues, Ana Rosa Migoya da una rueda de prensa diciendo que el ministerio de Industria le da la razón al gobierno asturiano. ¿Qué qué ho? ¡Qué mas da! Pero si ni lo que dice Ana Rosa sobre esto se publica. La Nueva España se hace la loca, El Comercio baila la jota y La Voz de Asturias saca una nota despistada.

Construyendo Asturias

El grupo extraparlamentario Unidá es el único que tiene metido un euro en la máquina judicial, a cuenta de este escándalo -los demás pasan- con su denuncia por la edición y regalo fraudulento a decenas de miles de ciudadanos de un panfleto electoral editado a todo color, con papel de lujo y fotografías en todas las páginas.

El mamotreto regalado se había editado en seis versiones. El coste, por tanto, fue espectacular.

Sin embargo, la factura emitida por la imprenta a la agencia de publicidad Punto Cero -confirmado; ellos fueron los recaudadores-, fue de 414.000 euros, y se habla de 200.000 ejemplares, por lo que estos libros, que en ningún caso bajan de un presupuesto de entre 10 y 12 euros ejemplar, según los papeles enviados al juzgado, salieron casi gratis, es decir, a dos euros, como si fuera un periódico. ¿Cómo se abonó la diferencia entre lo que costaron y lo que dicen que costaron?

¡Black is Black!

Ahora que ya conocemos detales reales sobre cómo fue el asunto, ytodo el mundo sale corriendo. O eso parece.

O lo van a utilizar para negociar la nueva temporada publicitaria, o ¡vaya usted a saber qué pasa!

De los papeles aportados al juzgado por Avenido Gráfica, la imprenta famosa de Leganés, se llegaría a la siguiente conclusión: Un tal Fernando Urdangaray, que tiene una empresa dedicada a la compraventa de imágenes, tuvo una idea. La idea esque hay que reunir 400.000 euros para editar 200.000 ejemplares de un libro para hacer propaganda del gobierno de Asturias en las últimas elecciones. Así de simple, así de absurdo, así de increible. Da igual. No es noticia.

(La nota de prensa de Unidá)

Una agencia de publicidad que se llama Punto Cero, reparte los 400.000 euros entre unos 12 empresarios reales, que vienen a salir a unos 34.000 euros cada uno, que esos empresarios ponen alegremente, porque la idea les parece genial. ¡Qué bonito, quebonito, a casi tres millones de las antiguas pelas por anuncio, claro, como nos sobra la tela, ja, ja,ja!

La imprenta tira 200.000 ejemplares de libros de a 10 euros ejemplar, pero lo hace por 2 porque le apetece.

El promotor de la idea cobró 41.760 euros por hacer el trabajo de reunir los materiales de los libros, y el que los distibuyó, oh casualidad, cobró exactamente la misma cantidad, otros 41.760 euros. Las dos facturas se emitieron el mismo día. ¡Ah, por cierto! Según los papeles, la agencia de publicidad tendría que haber cobrado por contrato 14 millones de las antiguas pesetas y se conformó con 3.

¡Qué generosidad! Cuando hicieron los papeles a toda velocidad y todos el mismo día, pusieron una comisión del 20%.Salía demasiado, claro.Total, son papeles para el juzgado...

Es evidente que estos documentos responden a un montaje elaborado por los responsables de este monumental atraco a la comunidad, para que los jueces no puedan encontrar un delito de malversación de fondos públicos, porque nadie se puede creer, a estas alturas, que el gobierno no sea realmente el impulsor de la edición -todos estamos convencidos de ello-, y quien sugirió realmente a los empresarios que construyen puertos, hospitales, escuelas y carreteras, que pusiesen los 400.000 euros, tiene que esconderse para evitar su procesamiento.

¿Por qué no existe la noticia? Porque no interesa. Porque empieza ahora la temporada política y el pescado se está comprando y vendiendo en estos momentos, como decimos.

¿Está claro por qué hay que cerrar Teleasturias?

Un testigo incómodo menos de estos negocios y sus pleitos, entre gobiernos y empresas que compran y venden la información con más de 2000 millones anuales de las antiguas pesetas en propaganda institucional.

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