Presentadores de lujo a la medida del libro y del autor. Cuatro violines y un contrabajo. Casi todos profesores en un momento u otro de sus vidas. Los cardenales Rouco y Cañizares, el teólogo Olegario González de Cardedal y el filósofo José Antonio Marina interpretaron una sinfonía académica en torno al libro del teólogo-Papa, Joseph Ratzinger. Cuatro solos con diversas cadencias. Y con un estrambote final del Nuncio Manuel Monteiro de Castro.

La sala abarrotada del Círculo de Bellas Artes daba fe de la expectación levantada. No es fácil reunir a cinco pensadores de esta talla. José Antonio Marina fue el primero en iniciar la partitura con su voz potente y su perfecta dicción de profesor y conferenciante avezado. El autor de Dictamen sobre Dios, siempre didáctico, distinguió entre presentación y comentario. La presentación pleitesía y botafumeiro. El comentario implica relectura y crítica. Y, de hecho, Marina fue el único violín que puso una pizca de crítica (algunos dirían desafine) en la partitura de alabanzas merecidas. Le reprocha al libro del Papa una visión excesivamente conceptual y teológica y que no refleja al Jesús vital, al que vino a «traer fuego a la tierra».

El segundo violín mantuvo la tensión de la sala. En el fondo y en la forma. González de Cardedal dictó una clase magisterial sobre el libro en 10 minutos. Y con los oportunos subrayados: «Es el programa del pontificado».

Y tras los dos picos de oro, al cardenal Antonio Cañizares le costó mantener el tono. Pero también él fue profesor durante años y leyó un texto corto, pero enjundioso y beligerante, que criticó la visión de Jesús «historicista».

El último violín, Rouco Varela, traía la lección aprendida. Había leído el libro en alemán y, como de costumbre, improvisó una intervención corta y profunda. Para subrayar que está escrito «desde lo más hondo de su entraña» y que hasta sirve para «hacer oración». «No es magisterio, pero quien lo escribió es el Papa», dijo. Y concluyó: «Compradlo y leedlo. Os hará bien». Si lo dice Rouco, habrá que hacerle caso.

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