Tres por semana
Sexo y esas cosas que siempre le pasan a los demás
18:07, por magda
Hola Madeleine,
Recurro a ti una vez más para pedirte consejo, aunque me queda claro que no eres el oráculo ni la Sibila délfica (por cierto, sobre la representación de mujeres en Miguel Ángel tenemos que hablar largo y tendido). El caso es que una amiga que vive en un piso de estudiantes está hasta el gorro de la más que explícita vida sexual de sus compañeros. Comparte piso con cuatro colegas (tíos y tías, para más señas). Omitiré precisar las Comunidades Autónomas de las que proceden porque digo yo que no explica la casuística del tema. Ana (23) está harta de asistir (vía tabique malo) a las pajas que su amigo XXX se hace en el servicio y a la montaña rusa en la que parece montarse XXX cada vez que lleva a su novio a casa. La chica está que se sube por las paredes pero no sabe si tiene que comentarlo con sus colegas ni cómo hacerlo. Al fin y al cabo puede derivar en conflictos de convivencia muy incomódos.
Espero tu respuesta. Un besico maño,
Isa
Queridísima Isabella:
Yo de délfica, poco, pero de piso de estudiantes, un rato. Y lo peor es, que tal como está el Euribor, lo de compartir cuarto de baño y tabiques de pladur va para largo.
Ser una “oyeur” ocasional puede resultar de lo más excitante. Una amiga mía está deseando que la empresa la envíe de viaje para pegar la oreja a una pared sonora. Oír los gemidos de alguien invisible activa la imaginación y, en especial, el deseo de imitación. Lo dicen los principales estudios sobre el tema y lo confirma ella, que suele aprovechar los estímulos ajenos para darle la vuelta a la habitación buscando siluetas amigas y otras redondeces. Finalmente, se venda los ojos y pasado el momento de la beautiful agony, abre bien el grifo de la bañera, algo que en su casa siempre está prohibido, ministra de Medio Ambiente recomendit.
Pero hoy no estábamos hablando de las bondades de las duchas clitorianas, sino de lo desagradable que puede ser convivir con un XXX poco atractivo que nunca cambia el rollo del papel de váter. Algo cargante cuando es evidente que siempre se lo pule él. De todos modos, ahí no me metería yo mucho si el muchacho es silencioso. Se trata de planificar bien las idas y venidas al baño. Y a malas siempre hay un bar cercano para emergencias, entre las que incluyo tomar una tila para soportar a una histérica XmuchaX aficionada a Port Aventura. Eso sí puede ser una verdadera tortura, sobre todo si tiene la voz aguda o, como leía hace unos días en un blog de sexo, emite ruidos similares a los de los cetáceos jartos de calimocho. Por cierto, Isa, ¿tú sabes dónde se pone la lengua en relación con el paladar y las muelas del juicio para obtener semejante sonido?
En fin, volviendo al problemón acústico que nos concierne, te recomendaría lo de siempre, la opción de las indirectas bien lanzadas. Por tu mensaje, deduzco que XmuchaX y tu amiga no son íntimas. Por eso, debería plantear el tema de modo informal. Una tigresa de ese calibre siempre desea saber algo más que le ayude a desarrollar su potencial. El bondage podría irle de maravilla y, muy especialmente, esa variante de los atamientos que consiste en tapar la boca del amante para que no pueda emitir sonido alguno. Hay quien lo llama mordaza y hay quien lo encuentra muy sensual.
Y hablando de mordacidades, si no lo capta, siempre puedes decirle que visite el blog de la mujer delfínica. Su novio estaba planteándose seriamente cortar con ella.
/Magda

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