LAS CUENTAS DEL ESTADO

El vicepresidente económico sostiene en el 50% los costes sociales

Las partidas del Ministerio de Asuntos Exteriores son las que más crecen

La nómina del personal público sube un 7%

El vicepresidente económico del Gobierno, Pedro Solbes, ha tenido que hacer un verdadero encaje de bolillos en los presupuestos generales del Estado de 2008 para contentar, por un lado, a las demandas de mayor gasto social de Zapatero y del PSOE ante la proximidad de las elecciones, y por otro, a quienes criticaban que pudiera aceptar el incremento de las partidas de gasto social con parte de la hucha del superávit.

En términos absolutos, Solbes ha conseguido que el gasto social para el próximo año sea el mismo en porcentaje (50,5%) sobre la totalidad de los presupuestos generales de 2007. De esta forma, consigue acallar a quienes defendían que no podía tirar por la ventana el ahorro de todos. Sin embargo, da cumplimiento a los deseos de Zapatero de incrementar este gasto -para lograr lo que él mismo definió como «los presupuestos más progresistas»- ya que, en términos relativos, esta partida crece un 7,8%. Así, en euros, que es lo políticamente interesa de cara a las elecciones generales de marzo, el gasto social se situará en 2008 en 158.838 millones de euros, incluidas las pensiones, el cheque-bebé, las ayudas para el alquiler de viviendas para los jóvenes o las ayudas bucodentales, frente a los 147.360 millones de 2007.

Por si alguien tenía dudas de que se trata de un presupuesto con claros tintes electorales, Solbes hizo en su presentación un análisis de la evolución al alza de algunas partidas (educación, vivienda, justicia o infraestructuras) desde 2004 (último año del PP en La Moncloa) hasta la previsión de gasto de 2008. Por ejemplo, según estos datos, en este periodo el gasto social creció un 189%. Omitió, sin embargo, el dato de la espectacular subida de los ingresos, artífices del actual superávit, y de la presión fiscal soportada por los contribuyentes.

Sobre las últimas cuentas de esta legislatura, Solbes ha destacado que tienen como prioridad el gasto productivo y el social, la modernización de los servicios públicos y la solidaridad con los países más desfavorecidos.

Con un gasto consolidado no financiero (Estado, Seguridad Social y organismos autónomos y administrativos) de 314.521 millones de euros, la política exterior es la línea de gasto que porcentualmente registra mayor crecimiento (un 51,3%), es decir, 1.172 millones más que en 2007 para potenciar la acción exterior y la cooperación internacional. Le siguen: los servicios sociales, la investigación y desarrollo (I+D) civil y las prestaciones económicas del Estado (paro y pensiones no contributivas).

El reparto

En materia de justicia se prevé 1.000 nuevas plazas de jueces y fiscales y 83 juzgados exclusivos de violencia sobre la mujer; en seguridad ciudadana, se contempla la incorporación de 10.000 agentes entre Policía y Guardia Civil; en protección social, se habilita un fondo para pensiones asistenciales de inmigrantes por ancianidad; a sociedad de la información y nuevas tecnologías se destinan 1.643 millones; para infraestructuras se presupuestan 20.274 millones (de los que 4.903 irán a carreteras, y casi 6.000 a ferrocarriles); 1.369 para poner en marcha el plan de apoyo a la emancipación de los jóvenes y el impulso al alquiler; y para Ayuda Oficial al Desarrollo de los países más desfavorecidos, se emplearán 4.267 millones, un 27% más que en 2007.

Por capítulos, llama la atención el aumento del 7% de los gastos de personal. El incremento se debe, según la ley presupuestaria, a la actualización monetaria de las retribuciones íntegras y la mejora de las pagas extraordinarias. El coste previsto del personal de la Administración del Estado (de los ministerios) es de 16.560 millones de euros. El 72% de los gastos del personal en activo se concentra en los ministerios de Interior, Defensa y Justicia.

Los gastos financieros, es decir, los relativos al pago de la deuda pública, ascienden a 16.631 millones. Según las previsiones de Solbes, en 2008 alcanzará la tasa del 34% del PIB (384.677 millones), con un descenso de 12 puntos en toda la legislatura. Pero estas cargas futuras podrían haberse reducido más, como contempla el Plan de Estabilidad Presupuestaria, si parte del exceso de recaudación de 2007 y de 2008 no se hubiera dedicado a cumplir tantos compromisos de gastos electorales.

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