HOJEANDO/ZAPEANDO

Telediario de la noche del domingo en La Sexta, la cadena que está de moda por lo de la guerra del fútbol. La atractiva presentadora -como todas sus colegas de la casa, a las que, en un plan bastante sonrojantemente machista, gustan de presentar en las fotos de la propia cadena con atuendos, peinados, mohínes y poses más de Hollywood que de competentes periodistas- nos cuenta que tienen los resultados de su encuesta política y que el PSOE sigue en cabeza en intención de voto con un 42,2%, «prácticamente igual» que en la anterior, en julio.

Nos muestran (apenas una ráfaga) unas cifras de las que colegimos que el PP, con un 38,8%, ha recortado 1,2 puntos en dos meses, pero ni palabra. Eso no interesa. Sí que Zapatero aprueba, que Rajoy suspende «y va a peor», y la traca final, con una sonrisa Profidén: sólo un 26% de los encuestados opina que el PP debe volver a gobernar, la mitad de los que se inclinan por el PSOE. Esta manera de presentar los sondeos es de las que hacen sonrojarse a quien tenga algo entre las cejas y la crisma: parece que hay más gente que va a votar al PP que la que opina que debe gobernar el PP... Pero eso importa poco para esta cadena en la que la información es light, por no decir algo peor. Como siempre, estos ejercicios demoscópicos le sirven para ensalzar al PSOE y a ZP, para dejar a los pies de los caballos a la derecha, y a otra cosa, mariposa. Ha cumplido con su cometido. El enemigo es el que es, el amigo es el que todos sabemos, y de bien nacidos es ser agradecidos. En La Sexta conocen sus prioridades y a ellas se atienen.

La Sexta no suele atacar verbalmente a Prisa o a Sogecable; lo que hace es competir ferozmente con ellas e infligirles sangrientas derrotas en la pugna por la emisión del fútbol, en la que le va su viabilidad comercial... que posiblemente acarree la inviabilidad de Canal Plus. La realidad, sin precedentes, es la de un descarado competidor de izquierdas y con la aparente anuencia de la Moncloa. En Prisa reaccionan con ataques en todas las direcciones. Primero fue el despecho antigubernamental. Y el sábado llegaba la traca anti-Roures, un reportaje -de ésos que en El País nunca llevan firma- tulado 'Fuego amigo' desde el entorno presidencial. Informativamente, nada nuevo: todos los datos son conocidos de antiguo. Su reempaquetado como venenoso ataque a Barroso y a Roures es lo único noticioso.

Desde la izquierda, donde ya saborean la aparición de Público -otro rejonazo-, se frotan los ojos. Como Antonio Asencio en elplural.com: «El malestar de los herederos de Polanco es más que evidente y ya ni siquiera se molestan en disimular que van a dar caña al Ejecutivo si no les proporcionan su ración de lentejas futboleras. Uno se pregunta si la información y los intereses generales que debe defender no sólo el poder político, sino el mediático, pueden canjearse por unos derechos de televisión. Tal vez, la reacción de Prisa perjudique más a la propia Prisa que al Gobierno si los (sorprendidos) lectores perciben que los cambios editoriales responden a intereses particulares».

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