EN DIAGONAL
No está confirmado que Artur Mas cogiera por el hombro a Josep Antoni Duran Lleida cuando abandonaban juntos el despacho del primero en la planta sexta de la sede de CDC, como tan bien plasmó Toni Batllori en sus Ninots del sábado, pero si lo hubiera hecho, no habría desentonado del clima existente en la reunión. Como sucede al final de Casablanca cuando Rick se dirige al capitán Renault con la célebre frase: "Presiento que esto es el comienzo de una gran amistad", Mas y Duran se han visto obligados a rehacer sus pésimas relaciones personales y conjurarse para salvar sus carreras políticas cuando la ruptura de la coalición parecía un hecho inevitable.
Mas y Duran se dijeron de todo durante un buen rato de las cuatro horas que duró la reunión del viernes y terminaron emplazándose, por vez primera en estos últimos años, a tener una línea caliente y llamarse casi cada día para saber directamente y sin intermediarios cómo van las cosas. Duran ha descubierto en esta última crisis que no puede ya forzar más órdagos a CDC porque existe una mayoría en la cúpula convergente que quiere ya la ruptura. Si no fuera por Mas, hoy ya se habría consumado la división. La prueba de la situación que vive Mas en CDC es que el encargo que le hizo a su fontanero, Lluís Corominas, de que buscase un acuerdo con el democristiano Antoni Castellà lo hizo a espaldas de otros de sus colaboradores, los mismos que suscribieron un duro comunicado en el que venían a decir que Duran ya aburría con su discurso victimista. Los Puig, Madí, Homs, Pujol Ferrusola, entienden que la broma de Duran ya ha durado demasiado y ahora llegaba la oportunidad para romper amarras de una vez por todas. En la sombra, el ex president Pujol ha hecho movimientos en la misma dirección.
En este contexto, Mas ha calibrado las consecuencias que hubieran tenido no sólo para CiU, sino también para él, los cantos de sirena de una ruptura y ha apostado por la opción que cree más segura. El líder de CDC sabe que su futuro político depende básicamente de que Duran logre un buen resultado en las próximas elecciones generales y forzar a Zapatero a hacer una ley electoral que respete la victoria de la lista más votada. Si Mas no puede desbancar ahora a Montilla, su objetivo es asegurarse, al menos, que en el 2010 puede ser president solamente con lograr un voto más que el candidato socialista.
Mas une, así, su futuro político al de Duran, con las consecuencias que ello le puede acarrear. Antes de esta última polémica, si Duran sufría un batacazo electoral en las generales, Mas podría intentar salvarse de la quema y limitar los efectos de la derrota al ámbito del líder de Unió. Ahora, no. Un desastre de Duran significará también un desastre para Mas. Pero la batalla aún no está ganada. Hasta las elecciones de marzo van a aparecer nuevas trampas que van a poner en jaque la alianza entre Mas y Duran. Y va a haber guerra sucia, y se desempolvarán algunos casos de financiación de Unió. Los dos líderes tendrán que estar muy unidos ante lo que se avecina. ¿Y el PSC? Pues a mirar y disfrutar. Que el Dragon Khan en esta legislatura ha cambiado de escenario.
Pacto de listas
Mas y Duran hablaron también de las listas electorales. Conscientes de que en esta cuestión alguien puede tener la tentación de poner minas en el camino, ambos decidieron que cerrarían personalmente la composición de la candidatura de Duran y que no habría imposiciones por ninguna de las partes. A Duran le gusta Pere Macias como número dos, pero hay dirigentes de CDC que piensan que deberían enviar a Madrid a otro político con un perfil diferente por si la coalición se rompe después de las elecciones.
Duran estará el 20-N
Duran tendrá un papel protagonista en el acto del día 20 de noviembre en el que Mas lanzará su propuesta formal de refundación del catalanismo. Uno de los acuerdos de la reunión del viernes es que Duran no sólo no criticará la propuesta, como ha hecho hasta ahora, sino que además tendrá un papel activo en el acto del día 20.
Pesimismo ante el debate
Por todo lo visto, la celebración esta semana del debate de política general del Parlament no llega en el mejor momento para CiU. Mas es consciente de que los problemas que ha tenido con Duran serán una arma arrojadiza que estará presente durante el debate. Montilla ha estado todo el fin de semana preparando su discurso y, en contra de lo previsto inicialmente, permitirá que Carod y Saura intervengan durante éste para dar una imagen de mayor unidad del tripartito.

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