La mayor ciudad judía del mundo se llama Nueva York. En total, 1,75 millones de hebreos (cuatro veces la población de Tel Aviv) viven en esa ciudad, donde está la Universidad de Columbia, en la que el 29% de los estudiantes son judíos, según la asociación judía universitaria Hillel. Así que no parece que ésos sean los marcos idóneos para permitir un discurso de un líder político que ha cuestionado el Holocausto nazi. Y menos aún si ese líder dirige un país que vive una auténtica tensión prebélica con EEUU. Sin embargo, hoy, el presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, está en Nueva York y va a dar un discurso en Columbia. Aunque todo hace prever que las autoridades de la ciudad no le van a permitir visitar la 'Zona Cero', en la que se levantaban las Torres Gemelas destruidas por Al Qaeda en 2001, en lo que podría ser una violación de los compromisos de EEUU con la ONU, que incluyen la autorización a los representantes de los Estados miembros de esa organización a viajar libremente por un área de 40 kilómetros de radio alrededor de la sede de Naciones Unidas. Las reacciones más duras a la visita de Ahmadineyad no han procedido de los judíos, sino de los políticos. Mientras el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg (judío), se limitó a decir que no acudirá a Columbia a escuchar a Ahmadineyad, el candidato republicano Rudy Giuliani (católico) acusó al presidente iraní de «acoger a líderes de Al Qaeda», mientras el presidente de EEUU, George W. Bush (protestante metodista) calificó a Teherán de «promotor del terrorismo».

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