Osama bin Laden, lista de correos, Pakistán, de David Seaton en El Mundo
LA POLEMICA INTERNACIONAL
LA BASE SOCIAL DE AL QAEDA
Cualquier grupo subversivo que cuente con una base social puede resistir décadas de una presión intensísima. En muchos países musulmanes, la población es más favorable a Al Qaeda que a sus propios gobernantes.
Pakistán es una de las ocho potencias nucleares del mundo y, según ha informado Arnaud de Borchgrave en la agencia United Press, «Pakistán se encuentra en medio de una agitación nacional que deja en nada a las de Irak y Afganistán, y constituye una amenaza para la paz y la estabilidad en esa zona». El dato: Osama bin Laden, el terrorista más famoso del mundo, vive y trabaja en Pakistán.
Michael Scheuer, ex agente de la CIA que estaba a cargo del expediente de Bin Laden y que trabaja ahora en la Jamestown Foundation, ha escrito acerca del último vídeo de Bin Laden y dice que que el líder de Al Qaeda «ha conseguido un objetivo formidable con su alocución aun antes de pronunciar una sola palabra: ha mostrado con toda claridad a los musulmanes y a los norteamericanos que estaba vivo, que estaba bien de salud y no a las puertas de la muerte, que hablaba desde algún lugar seguro protegido de las amenazas de la coalición que Estados Unidos dirige en Afganistán y que él mismo, Al Qaeda, y sus aliados estaban dispuestos a continuar la guerra».
Una de las dificultades cuando se intenta un análisis de Al Qaeda es que la atención se concentra casi exclusivamente en su identidad como terroristas y no se le presta la suficiente como movimiento con unos objetivos claros y perseguidos de manera paciente y metódica.
Sabemos que un movimiento subversivo con una base social, por pequeña que sea, puede resistir décadas de presión intensísima, tanto militar como política. Al Qaeda dispone de una base social en aumento dentro de una comunidad de 1.300 millones de personas extendida por todo el mundo.
Como escribe de Borchgrave, los sondeos de opinión demuestran que «prácticamente la mitad de Pakistán está de acuerdo con Bin Laden y Al Qaeda mientras que Bush y Musharraf se quedan en menos del 10% de aprobación».
Según una cita del International Institute for Strategic Studies, con sede en Londres, aparecida en el periódico The Guardian, «la ideología de Al Qaeda parece haber echado raíces hasta tal punto que se necesitarán décadas hasta erradicarla».
Acerca de los objetivos de Osama bin Laden, Michael Scheuer escribe que «resulta imperativo, desde la perspectiva de Bin Laden, que los musulmanes de todo el mundo interpreten el desastre de Estados Unidos en Irak y Afganistán como victorias que Alá ha concedido al islam y a los musulmanes creyentes. Esta condición de victoria de Dios aliviará además el derrotismo del mundo musulmán y acrecentará aún más el respaldo a la yihad».
Al igual que en Pakistán, Osama bin Laden es más popular en muchos países musulmanes que el propio jefe del Estado respectivo. El terrorismo pierde importancia en comparación con la movilización de las masas, de la que el terrorismo opera simplemente como si se tratara de una campaña publicitaria.
Una vez puesto en marcha, un movimiento puede utilizarse para muchas cosas y, como una gorda en una barquita pequeña, cuando una masa movilizada se mueve en cualquier dirección, la barquita se escora.
Es el movimiento de esta masa, más que las acciones terroristas en sí que son cometidas para excitarlo, lo que planteará a Occidente los problemas más graves en el futuro.
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