La crisis de las hipotecas subprime que están produciendo todo tipo de turbulencias financieras en los mercados norteamericanos y europeos no parecen afectar por el momento a América Latina al tiempo que se vislumbra una prolongación del crecimiento económico de estos últimos cinco años, debido a la creciente demanda de materias primas por parte de las economías emergentes.
América Latina que padeció un proceso de profunda crisis y de presión en el periodo que comienza en 1982 (de la crisis bancaria de México, la crisis tequila, a la moratoria de la deuda argentina) entra en el año 2002 en un periodo de crecimiento que afecta a todos los países del Continente especialmente Argentina Venezuela y Chile.
Este crecimiento que se mantuvo en torno al cuatro por ciento continuara, según los pronósticos de expertos de Bolsas, reunidos en Caracas en torno a la Federación Iberoamericana de Bolsas y en el que este cronista ha estado como observador.
Para que ese crecimiento continúe hace falta estabilidad política, seguridad jurídica, estabilidad monetaria y un escrupuloso respeto a las reglas del juego, condicionantes algunos que no se cumplen en el caso de Venezuela y que están provocando un amplio debate social a raíz del anuncio de un cambio constitucional con el que se pretende construir una “sociedad socialista bolivariana del siglo XXI.
Venezuela que esta viviendo un relativo boom económico debido al precio del barril de petróleo que esta semana llego al máximo histórico de 82 dólares el barril, un aumento del consumo por la facilidad con la que se están concediendo créditos y la masa monetaria que el Estado ha introducido en el mercado con ayudas a los mas desfavorecidos, debate también el futuro de un modelo político democrático que esta siendo discutido y puesto en duda por amplias capas sociales que temen un cambio incluso en cualquier tipo de propiedad según interpretación del artículo 115 de la nueva Constitución propuesta por Chávez.
De acuerdo con este esquema de intervención del Estado, en el que Chávez ha acudido en ayuda de las economías de Argentina, Bolivia , Nicaragua Ecuador e incluso Uruguay, y se ha empezado a ultimar el Plan para la creación del Banco del Sur, un Banco al que ya han dado el visto bueno a la propuesta de Venezuela, Brasil, Bolivia, Argentina, Paraguay y Ecuador a que están elaborando sus correspondientes informes técnicos para ser aprobados por los respectivos Presidentes.
El objetivo del Banco del Sur es financiar de manera más rápida y efectiva proyectos de desarrollo para un plan de integración regional. Ejemplos de este tipo de proyectos son la financiación del gran gaseoducto del Sur o una futura red ferroviaria que interconectaría los países andinos.
Según el criterio de los países que pretenden la creación de ese Banco del Sur, que produce todo tipo de recelos en organismos económicos internacionales, los préstamos del Fondo Monetario Internacional (FMI) han estado condicionados a la reducción de los gastos sociales y a la privatización de las industrias y servicios estratégicos de los países.
Asimismo seria un paso previo a la formación de una moneda común del Sur.

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