SECTOR EDITORIAL
Un irónico artículo de Quimera que compara a los gestores de la propiedad intelectual con «piratas» ha desatado la tormenta.La Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) ha demandado a la revista literaria por 9.000 euros en concepto reparación del «honor»
Q Matías Néspolo
A nadie le gusta que lo traten de pirata, menos aún de bucanero.Pero entre la injuria llana y la ironía de un artículo de opinión hay un trecho. Sin embargo el trecho se convierta en una grieta afilada a la hora de interpretar sus figuras retóricas. No hay nada dentro ni fuera del texto que indique cuál es la dirección a seguir, si una interpretación literal o una metafórica, más que el estado de ánimo de lector. Y, al parecer, la dirección de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) no está para bromas.
La SGAE ha interpuesto a la revista literaria Quimera una demanda de protección del derecho al honor. En el ojo de la tormenta hay texto sin manual de instrucciones ni guía de lectura. La columna de opinión se titula La horda de gestores, publicada en la Quimera 282, correspondiente al mes de mayo. Su autor, Trebor Escargot, desarrolla el escaso impacto de la piratería editorial frente a la de obras musicales y audiovisuales. Pero en el transcurso de su argumentación, Escargot realiza un poco sutil desplazamiento de las actividades ilegales de los piratas y bucaneros culturales hacia los gestores que supuestamente velan por la propiedad intelectual.
La respuesta de la SGAE no se ha hecho esperar. Y si de interpretación se trata, que lo haga un juez. «La SGAE discrepa de la valoración de la publicación, tal como lo demuestra la presentación de la demanda, y somete al juzgado la resolución del conflicto», afirma la dirección. Ramón Montaner, el portavoz de Cataluña, declina hacer declaraciones. Y al bueno de Ramoncín, actual miembro de la junta directiva y ex portavoz madrileño, ya no le compete.
Si en otros tiempos las cuestiones de honor se saldaban con sangre, hoy la SGAE ha solicitado a la publicación la suma de 9.000 euros para reparar la ofensa. Toda una quimera, teniendo en cuenta las finanzas de la revista.
© Mundinteractivos, S.A.

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