La ‘reforma Sarkozy’ de la Administración Pública en Francia, de Julio Gómez-Pomar en Expansión
El anuncio realizado por el presidente francés de que quiere un Estado “con menos funcionarios y mejor pagados” ha tenido un considerable impacto en los medios de comunicación.
No cabe duda de que el atractivo que acompaña al nuevo presidente de la República, el efecto Sarkozy, magnifica en buena medida sus decisiones, o, en este caso, el anuncio de decisiones que vienen. Según sus propias palabras, Sarkozy anuncia una “revolución cultural” una “refundación” de la función pública francesa.
El anuncio del presidente francés tiene mucho más de simbólico que de transformador. El sistema administrativo de Francia, su modelo de función pública, ha inspirado buena parte de los modelos administrativos occidentales; entre ellos, el español. El Derecho Administrativo, la arquitectura organizativa, el sistema de cuerpos de funcionarios, etcétera, son en muchos países el reflejo de la construcción francesa. La influencia, por ejemplo, de la Escuela Nacional de la Administración, la ENA, en España, estuvo presente en la creación de la escuela de Inspección Financiera y Tributaria y llegó al punto de que los hoy legalmente denominados (aunque vulgarmente siempre conocidos como) inspectores de Hacienda españoles, tomaron durante un tiempo la denominación de inspectores de Finanzas, en pura emulación de la prestigiosa Inspection de Finances francesa.
Pero ¿qué ha anunciado Sarkozy? En primer lugar ha anunciado una reducción del número de funcionarios. El mecanismo para ajustar las plantillas de empleados públicos no va a ser el despido, sino que, a partir de 2009, sólo se reemplazará a uno de cada dos funcionarios que se jubilen. Es lo que se denomina una tasa de reposición de efectivos del 50%.
Al año siguiente se elevará al 33%, es decir, uno de cada tres. Esta medida hace más de una década que se implantó en España para hacer frente al desequilibrio presupuestario, así como para ajustar el tamaño del sector público. Durante un período de cuatro años, la tasa de reposición de efectivos fue en nuestra Administración del 25%, es decir, se cubría una de cada cuatro vacantes producidas anualmente.
Portugal, por ejemplo, también implantó medidas de naturaleza similar. Bien es cierto que este tipo de medidas deben tener una duración limitada porque, al final, la falta de movilidad interna, la imposibilidad de reasignar eficientemente los efectivos, acaba produciendo distorsiones.
Movilidad
Ésta es otra de las medidas anunciadas por el presidente francés: facilitar la movilidad y acabar con los compartimentos estancos de los cuerpos de funcionarios. Habrá que ver más adelante qué significa eso de los cuerpos estancos de funcionarios y qué medidas se arbitran para conseguir movilidad. En España, la movilidad entre cuerpos, la llamada movilidad funcional, ha funcionado bastante bien; sin embargo, los intentos realizados para reasignar funcionarios de las zonas donde históricamente hay excedentes a las zonas deficitarias, la movilidad territorial, no han tenido nunca mucho éxito. Hoy día, el nuevo Estatuto de la Función Pública que reconoce un elevado grado de autonomía a las comunidades autónomas en el diseño de su propia función pública hace impensable la movilidad interregional.
Finalmente, la propuesta Sarkozy pretende conjugar los puestos de funcionarios con otros contratados en el mercado e implantar un sistema de evaluación del desempeño. También ha anunciado una medida de bajas incentivadas para quien quiera acogerse a una especie de jubilación anticipada.
Este último debate también se abrió tímidamente en España en fechas recientes por el anterior ministro de Administraciones Públicas, Jordi Sevilla, y tuvo una fuerte contestación. La medida, se argumentó, iba en contra de la política general de alargamiento de la vida laboral y de evitar las jubilaciones anticipadas por su impacto en el sistema de pensiones y su inconsistencia con el aumento constante de la esperanza de vida.
El caramelo de la reforma es el incremento en las retribuciones. La cuenta que todos entienden de que si somos menos y trabajamos bien, tocamos a más. Es evidente que éstos serán sólo algunos puntos, aunque los más importantes de la reforma que viene en nuestro país vecino. El primer ministro, Fillon, según las informaciones aparecidas en los medios, abrirá una conferencia sobre “valores, misiones y profesiones de la función pública” y se anuncia un “Consejo de Modernización de las Políticas Públicas” para elaborar un presupuesto para el periodo 2009/2011.
El repaso de las medidas que se plantean como ejes del proceso ya han sido introducidas, de una u otra forma, en la mayoría de los países que han acometido reformas de sus Administraciones Públicas. Ello no quiere decir que su puesta en práctica no resulte extremadamente compleja, modificar el statu quo en la Administración no es fácil; pero lo más singular del caso es que, con la reforma, Francia deja de ser un poco Francia para ser un poco más el Reino Unido.
Julio Gómez-Pomar. Director del Centro PricewaterhouseCoopers & Instituto de Empresa.
