Critica ante 8 ministros la «situación absurda» Gallardón alaba el discurso «claro y franco» de Polanco en el homenaje al empresario fallecido

El ex presidente del Gobierno Felipe González mostró ayer su pesar por los enfrentamientos que están protagonizando grupos de comunicación ideológicamente afines como Sogecable y Mediapro. Tanto es así que, utilizando terminología bélica, dijo estar preocupado por «los daños colaterales y el fuego amigo en una situación absurda como la que estamos viviendo».

El ex presidente hizo referencia stricto sensu a lo que denominó la «segunda guerra del fútbol» que mantiene en conflicto por los derechos de retransmisión televisiva al grupo liderado por la familia Polanco y la empresa dirigida por Jaume Roures y Tatxo Benet y accionista de La Sexta, pero el mensaje de González tenía un alcance más amplio que él mismo se encargó de resaltar. No en vano dejó claro que este tipo de conflictos sobrepasa la mera pugna futbolística cuando aseguró que en la «primera guerra del fútbol», la emprendida con el primer Gobierno de José María Aznar, de lo que en realidad se estaba hablando era de «liquidar a Jesús» y de «atacar la libertad de empresa».

El «Jesús» al que se refería González era Jesús de Polanco, el recientemente fallecido presidente del Grupo Prisa que recibió ayer un sentido homenaje in memoriam al que asistieron la vicepresidenta y siete ministros del Gobierno. De modo que el ex presidente sabía el alcance del mensaje que estaba lanzando. No fue la única crítica, aunque la otra tuvo un punto de displicencia cuando destinó un «¡qué pereza!» a la organización de los actos de celebración del vigésimo quinto aniversario de la primera victoria electoral del PSOE.

El ex presidente dedicó buena parte de su intervención a defender la tesis -empleando múltiples ejemplos- de que nunca favoreció a Jesús de Polanco, a pesar de la amistad que les unía, y a alabar su figura como persona y como empresario.

También lo hizo el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, quien aseguró que el presidente de Prisa «tenía un discurso claro y sencillo» y que, para él, «la transparencia, unida a la franqueza, era parte consustancial de la amistad».

Gallardón alabó la capacidad de Polanco de haber hecho un periodismo «independiente» y plural, propio de una «sociedad moderna y comprometida con el sistema de libertades».

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