El verano terminaba en Catalunya en medio de un desconcierto polÃtico general. El gran apagón eléctrico, junto con la algarabÃa de los trenes de cercanÃas y otros desajustes en el aeropuerto, pusieron al rojo vivo el abandono de infraestructuras en que se habÃa dejado a Catalunya y principalmente al área metropolitana de Barcelona.
Nunca se habÃa visto una iniciativa colectiva y de protesta pacÃfica como la que llevaron a cabo la Cambra de Comerç, Foment y diversas entidades de la sociedad civil, entre ellas el RACC, que es la que mayor número de socios tiene. Reclamaron al presidente del Gobierno un final de la situación de abandono de las infraestructuras que ahora impiden a Catalunya ser el motor económico español que durante tantos años ha sido.
Los presentes dÃas han sido definidos como los del català emprenyat.No era cuestión de catalanismo o no, sino de mantenimiento de una nacionalidad cuyo nivel es más vulnerable que otros. ¿Cómo reaccionar? Después de año y medio de catalanofobia, despertada por un partido polÃtico e insuflada por sus afines medios de comunicación, la situación no hacÃa más que alimentar nuevos independentistas para ERC y esperar que la Generalitat saliera de una pasividad que parecÃa veraniega.
¿En qué se iba a traducir la mencionada situación que al mismo Jordi Pujol le recordaba el tancament de caixes del tiempo del doctor Robert? Pujol no recomendó repetir semejante ensayo, pero sà tomar algunas decisiones polÃticas, como la iniciativa de Artur Mas de ampliar CiU convirtiéndola en un frente de catalanismo transversal que tienda a un marcado centrismo y deje como testimoniales otras radicalidades.
En situaciones semejantes, como saben los boxeadores, hay que encajar porque la resistencia, aunque sea pasiva, es la única arma. No lo entendieron asà los miembros de las Joventuts d´Esquerra Republicana en Girona, que aprovecharon la presencia del Rey en aquella ciudad para, en una manifestación republicana, quemar los retratos de los Soberanos.
¿Se podrÃa llamar a la situación creada este verano en Catalunya un campo de Agramante? Quizá se ajustarÃa el término, puesto que campo de Agramante significa confusión. Pero es una cita procedente del Orlando furioso,libro del italiano Ariosto (1512), y la furia, en polÃtica, es mala consejera. ¿Se puede llamar furia al aludido desplante de Girona? Furia, ante todo, indica falta de reflexión, y realmente se necesita muy poca para confundir las cosas sobremanera. Nunca se justifica una acción de tal naturaleza, que si bien no es de violencia fÃsica, la evoca de una forma siniestra. No se debe jugar con fuego y menos con el Rey, a quien la democracia española le debe no sólo el fracaso del 23-F, sino incluso el lanzamiento de la transición. Fue él quien en 1976, ya antes de la Constitución, nombró tan acertadamente primer ministro a Adolfo Suárez para que desmontara los vestigios del franquismo e instalara la democracia sin rupturas ni conmociones peligrosas para la estabilidad, siempre delicada, del paÃs.
Con relación a la quema de los retratos, ha faltado la condena de los dirigentes de ERC. Condena moral, por supuesto, que también se ha echado de menos en otros estamentos polÃticos. En un magnÃfico artÃculo de Antoni Puigverd, titulado "Vudú al Rey, no sólo en Girona", publicado en La Vanguardia el pasado lunes 17, se refleja claramente lo ocurrido, que desde aquà se ha minimizado y desde Madrid, magnificado. Es de esperar que no se repitan exhibiciones de este tipo que conllevan un desorbitado abuso de la libertad de expresión, que se confunde con ataques a la dignidad de las personas, sean o no reyes.
Sólo hace unos dÃas mi escrito hubiera concluido dentro del aludido ámbito de la desesperanza. Sin embargo, se pueden recoger luces prometedoras. No sólo por la presencia en Barcelona del secretario de Estado de Infraestructuras para solventar las anomalÃas de Renfe, sino especialmente por lo que es más importante: el acuerdo del vicepresidente Pedro Solbes con el conseller de Economia, Antoni Castells. Acaban de firmar un convenio que ya no deja para un ejercicio futuro la aplicación del nuevo Estatut. Yes más, recoge para el 2008 una cantidad importante que habÃa quedado descolgada en el 2007.
Cierto que no es para festejar en demasÃa lo que es la aplicación de una ley orgánica como es el Estatut. Pero ha habido experiencias de no aplicación o de demora de traspasos que anulaban la ley.
Es, en todo caso, un gaje que hace creÃbles las promesas de soluciones que, al mismo tiempo, ha pronunciado, en su reciente visita a Barcelona, el presidente José Luis RodrÃguez Zapatero.

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