La rebaja de tipos de interés de la Reserva Federal ha depreciado todavía más el dólar. Tipos de interés más bajos significan que los intereses de los bonos denominados en dólares se vuelven menos atractivos que los de bonos denominados en otras monedas.
El dólar ha ido cayendo desde enero frente al euro casi un 6% y parece que no se recupera. En septiembre, algunas monedas latinoamericanas como el peso argentino, el chileno y el real brasileño también han ganado terreno o mantenido su fortaleza frente a la divisa estadounidense. Es más, el valor del dólar frente a las divisas de sus socios comerciales ha llegado a su punto más bajo en una década.
¿Por qué se ha depreciado el dólar? En primer lugar, por una desaceleración mayor de la prevista del crecimiento americano, y todo parece indicar que la tendencia continuará. Como consecuencia, las empresas americanas obtendrán menores beneficios y a los inversores no les interesan unas acciones que reparten poco dividendo.
A ello se ha unido la preocupación por las hipotecas de alto riesgo de Estados Unidos, que también ha provocado turbulencias en los mercados financieros. Ambos factores se han vuelto especialmente negativos para el dólar. Muchos analistas afirman que el dólar se debilitará todavía más, por nuevas bajadas de los tipos de interés, porque la crisis hipotecaria no ha tocado fondo, porque el crecimiento económico de Estados Unidos puede ser menor del previsto, y por los grandes déficit (público y exterior) que acumula. Como ha señalado Joanna Slater en The Wall Street Journal, el dólar ha sufrido por la percepción que tienen los inversores de que la economía estadounidense está creciendo a un ritmo menor que las economías de otros países industrializados y emergentes.
Sin embargo, no hay mal que por bien no venga, y la debilidad del dólar ha contribuido a fortalecer los beneficios de las multinacionales de Estados Unidos, ya que al repatriar sus beneficios obtenidos en otras divisas obtienen más dólares a cambio de las monedas extranjeras. Esto quedó en evidencia con un informe que el Gobierno estadounidense publicó a finales de agosto y que muestra que los beneficios de las empresas de Estados Unidos que operan en el exterior aumentaron un 21% en el segundo trimestre, frente al mismo periodo del año anterior, mientras que los beneficios dentro de Estados Unidos sólo subieron un 1%.
En definitiva, gran parte del impacto de los menores tipos de interés en Estados Unidos se traducirán en un dólar más débil y, como consecuencia, mejora en el saldo exterior. Desde hace algunos años, la economía mundial descansaba en el crecimiento del consumo estadounidense pero esto parece que se ha terminando. Ahora, el motor americano estará en las exportaciones americanas, pero, para que eso sea posible, el resto del mundo debe responder comprando bienes y servicios de Estados Unidos. Si el resto del mundo no responde, es previsible una desaceleración significativa de la economía mundial.
Rafael Pampillón. Profesor del Instituto de Empresa.

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