PREMIO ESPASA DE ENSAYO
El director de Els Joglars se lleva el galardón con una acerada, minuciosa y fundamentada crítica al nacionalismo, a medio camino entre el libro de memorias y la reflexión política
Un adiós no tiene por qué ser triste, aunque a veces no tenga vuelta atrás. Pero anunciar una despedida tiene algo de drástico, de radical: implica querer dejar algo atrás, desear alejarse de un paisaje o de una idea. Y Albert Boadella está en ese camino desde hace unos años.
Ya hace algún tiempo que el director de Els Joglars intenta poner distancia con Cataluña; al menos, con una cierta Cataluña: la del nacionalismo. Ahora lo ha puesto negro sobre blanco en las páginas de un libro que, además, llega avalado por un premio, el Espasa de Ensayo.
A veces bufón y otras político, siempre certero al apuntar a diana, Albert Boadella decidió trasladar el camino de esa despedida que quiere que le aleje del nacionalismo catalán a las páginas de un libro, Adiós Catalunya, un volumen a medio camino entre las memorias y la reflexión política, un libro que ayer se hizo con el premio Espasa de Ensayo.
Adiós Catalunya, a lo largo de unas 200 páginas, puede entenderse como una especie de hoja de ruta para adivinar no sólo los porqués de Boadella sino también el quién es quién de la política y la cultura catalana actual.
El jurado del Espasa de Ensayo, presidido por Fernando Savater, compuesto por Amando de Miguel, Vicente Verdú, Pedro García Barreno y Pilar Cortés, quiso destacar al hacer público el galardón «la mezcla de crítica y lírica», «la combinación de lo íntimo y lo público», la convivencia entre «lo arriesgado y lo festivo» y las «dosis de sarcasmo e ironía» que pasean por las páginas.
Son todas ellas cualidades que siempre han estado presentes, que siempre han definido la vida y la obra de Boadella. Y, como ha ocurrido con todos y cada uno de los espectáculos que Boadella ha subido a un escenario con Els Joglars, este libro también se promete «polémico», porque quienes lo han leído dicen que no calla lo que su autor opina ni sobre el nacionalismo, ni sobre los políticos que han llevado a Cataluña por ese camino.
No obstante, para evitar caer en un debate que puede llegar a ser estéril, Boadella, de viaje por Italia, no quiso ayer explicarse, no quiso avanzar las razones de su libro; y postergó justificar las causas de ese adiós a que el volumen llegue a las librerías el próximo mes de octubre.
Hombre de teatro, hombre de cultura que por azar acabó también en la arena de los partidos, Albert Boadella (Barcelona, 1943) combina en su Adiós Catalunya sus vivencias tanto en los escenarios como en el ruedo de la política, mundos por otra parte que ya ha hecho coincidir en muchos de sus espectáculos, como aquel Ubú president en el que caricaturizó y ridiculizó a Jordi Pujol. El ex president de la Generalitat es también uno de los personajes que aparecen en este volumen, donde comparte papel con políticos todavía en activo y también con compañeros de Boadella en la aventura de Ciutadans, un partido de ideología antinacionalista que el director teatral ayudó a fundar y que, pese a los malos augurios, se hizo con tres diputados en el Parlament de Catalunya en las últimas autonómicas.
Pero, memorias políticas o a ensayo político trufado de vivencias personales, Adiós Catalunya sirve a Boadella no sólo para ajustar cuentas con quienes enarbolan la senyera como principal reclamo, sino también para dar respuestas a quienes en los últimos meses le han descalificado por su actuación en los escenarios, para contestar a aquellos ex compañeros de Joglars que le atacaron por no haber contado con ellos para recuperar uno de sus espectáculos más emblemáticos, aquella Torna en la que daban una vuelta de tuerca más sobre la pena de muerte contra Salvador Puig Antich.
Pero más allá de ajuste de cuentas, testamento vital, hoja de ruta y memoria de un tiempo, Adiós Catalunya es también una clara declaración de intenciones: una despedida.
UN IDEARIO ICONOCLASTA
1. Sólo Dios crea. Ni Dalí creaba, los niños ya son surrealistas. Las cosas existen, el arte las usa.
2. Es obligatorio ser un inadaptado crónico. La educación nos aleja de la vida real. Olvidémosla.
3. No hay nada más fantástico que la realidad. Nunca seremos tan imaginativos como lo real.
4. La poesía no es coto privado de los poetas. Eso es una apropiación indebida, nosotros la hacemos
5. No telefonear al que está en el baño. Esa gente que lo hace es inarmónica, hay que rehuírla.
6. Fomenta tus enemigos. El buen rollo no sirve en teatro ni en política. La destrucción es ecológica
7. Hay que practicar el mal gusto. El bueno es la moda, y eso funcionaba hace 100 años, pero no hoy.
8. Debemos defendernos de la modernidad. ¡O te expresas y comunicas, o nadie te entiende!
9. Desconfía del contubernio arte-política. El ministro de Cultura no es Lorenzo de Médici.
10. Mejor con amigos. El artista que sufre, sufre más solo, y el que disfruta, disfruta más acompañado.
© Mundinteractivos, S.A.

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