Zapatero y Chaves tienen cita en Moncloa hoy a mediodía. Además de reinar en Andalucía, Chaves es el presidente del PSOE. Por tanto, cabría esperar alguna deferencia por parte del presidente del Gobierno. Me refiero a la escenificación. No se va a producir, aparte de la dosis de sonrisas y parabienes que Zapatero suele dispensar en las escalerillas del Palacio a todos los presidentes autonómicos.
Ni siquiera está previsto que comparezca el presidente del Gobierno, ni junto a Chaves ni por separado, después del encuentro. Será, como de costumbre, la ministra de Administraciones Públicas, Elena Salgado, quien explique la versión de Zapatero sobre los contenidos de la entrevista.
No hay agenda previa pero el morbo se concentra en la coincidencia de las elecciones andaluzas con las generales. "La decisión no está tomada", decía ayer Manuel Chaves en los desayunos de Europa Press. Si no le creció allí mismo la nariz, ante varios ministros y otros altos cargos del Gobierno, se lo debe seguramente a la electricidad estática de la moqueta, porque es una mentira, y gorda.
Será la pregunta del millón en su posterior comparecencia ante los periodistas y, aunque afirme que en el encuentro no se ha tratado el tema -en eso no mentirá porque ya lo tiene más que hablado con Zapatero-, Chaves tendrá que explicar por enésima vez por qué siempre tiende a ocultar el debate regional en el nacional. Y por enésima vez tendrá que enfrentarse a la pregunta de si es Zapatero el que echa una mano en las urnas andaluzas a Chaves o, por el contrario, es Chaves el que se la echa a Zapatero en las urnas de las generales.
Lo demás girará en torno a la doble ofensiva socialista en materia de vivienda, a escala regional y a escala nacional. Sigue siendo el tema estrella en sus respectivas hojas de ruta y es de suponer que le dedicarán tiempo, con turno especial para el cotilleo en torno al inesperadamente adverso editorial de ayer de El País, que auguraba "un aparatoso fiasco político" como desenlace de las medidas anunciadas por Zapatero y Carmen Chacón el martes pasado. El cotilleo glosará el ataque de contrariedad que aqueja al grupo Prisa en vísperas de la salida a los quioscos del diario El Público, que, como se sabe, se disputa con El País el favor de Moncloa.
Eso, por un lado. Por otro, las odiosas comparaciones con Cataluña en materia de inversiones del Estado. No necesitará Chaves más pretextos para responder a quienes siguen hablando del voto cautivo de los andaluces. "Son excusas de mal perdedor", suele decir el presidente de la Junta de Andalucía mirando al tendido del PP, partido al que invita siempre a hacerse mirar las causas de su persistente fracaso político en esta Comunidad Autónoma.

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