LA PRECAMPAÑA ELECTORAL

LA CRÓNICA

El Gobierno rompe viejos esquemas socialdemócratas y recurre a la ayuda a toca teja

Después del cheque bebé, llega ahora el cheque alquiler, pensado para los mileuristas

El gobernador del Banco de España advierte: "Cuidado con abusar del superávit"

De la socialdemocracia a la socialsubvención. José Luis Rodríguez Zapatero acabó de legitimar ayer en España la vía del cheque gubernamental. Después del talón bebé (2.500 euros por cada hijo recién nacido), anunciado en julio, durante el debate sobre el estado de la nación, ahora viene el cheque vivienda (210 euros al mes) para paliar el coste del alquiler de los jóvenes mileuristas de entre 22 y 30 años.

Una medida que, años atrás, habría sido acogida con franco recelo por la izquierda - antaño siempre inquieta ante el olor del dinero-, hoy será aplaudida desde las filas progresistas como una audaz medida de apoyo a la juventud. Y será calificada de despilfarradora y populista por el centroderecha... que defiende el cheque escolar como alternativa a la escuela pública.

El modelo socialdemócrata clásico, basado en la gratuidad de la sanidad y la enseñanza, el sistema público de pensiones y la alianza político-ideológica de los asalariados sindicalizados con los sectores sociales intermedios que aceptan el reparto, parece adquirir nuevos formatos en una España tensa y euforizante cuya economía crece desde hace catorce años.

Recuperada la iniciativa en el debate de julio, Zapatero mueve sus piezas con calculados golpes de efecto. Esta vez, apenas ha dado respiro al sólido aumento de las inversiones en infraestructuras en Catalunya, pactado el lunes y recibido ayer por la prensa opositora de Madrid con salvas de sincero cariño: "Zapatero sube un 25% la inversión en Cataluña en pleno griterío soberanista", titulaba el veterano ABC.

A la misma hora que el presidente del Gobierno y la ministra Carme Chacón anunciaban las ayudas directas e indirectas para el acceso a la vivienda, el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, comparecía ante el Congreso para despejar dudas sobre el futuro de la economía. Fernández Ordóñez, socialdemócrata clásico durante un largo periodo de su vida, vendió optimismo, pero no pudo evitar una estocada a la política de gasto que está emprendiendo el Gobierno, bajo la batuta del ministro Jesús Caldera, encargado de la coordinación del programa electoral del PSOE y de nuevo muy activo en el núcleo dirigente socialista.

"Les diría a los partidos que hay que pensar que las promesas electorales hay que cuidarlas y medirlas mucho para evitar que perdamos el superávit, que es el activo más importante que tenemos", señaló el gobernador. Y en el viejo caserón de la calle Alcalá de Madrid donde tiene su sede el Ministerio de Economía y Hacienda, Pedro Solbes aplaudía a su amigo Mafo (viejo alias de Fernández Ordóñez) . Echaba cuentas y meneaba la cabeza el vicepresidente: "¡Así no vamos bien!". Lleva días advirtiéndolo.

El grupo dirigente socialista ha puesto la directa. Fracasada la negociación con ETA, emprenyada Catalunya (habrá que ver cuáles son los efectos lenitivos del presupuesto del 2008) y tremendamente desgastada la política politizada por una legislatura de alta tensión, los socialistas necesitan reagrupar y motivar a su heterogénea base electoral, un motor diésel sociológico con mucho menos reprise que la derecha.

La estrategia es clara: masajes balsámicos para Catalunya y Andalucía, alza de las pensiones, dentista gratis para infantes y adolescentes, e iniciativas tangibles para los jóvenes mileuristas. Sinfonía de gasto social y terapia de choque: dinero a tocateja. La política del cheque ya está legitimada, esperando el día que vuelva a gobernar el centroderecha. El frame,que diría George Lakoff, ha sido creado. La repartidora de nuevo tipo. Todo un cuadro mental.

Las claves

1. Zapatero transforma la recta final de su mandato en una minilegislatura con melodía social

2. Las ayudas a los jóvenes propulsan a la ministra Carme Chacón, futura cabeza de lista del PSC

3. El cheque alquiler tapa el eco mediáticode la subida de la invesrsión en Catalunya; eco bronco en Madrid