EL APUNTE
Las amenazas de muerte recibidas por los populares en su vuelta a los actos de la Diada y realizadas por un militante de ERC no nos pueden llevar a la tentación de colocar a todos los de Esquerra en el mismo saco. Independentistas que no entiendan el juego democrático, aunque existan muchos, son la voz de una minoría. Los gritos a ETA y los gestos de cortar cabezas, o expresiones como «tots morts», descalifican. Pero para que sea así, la dirección del partido de Carod debe tomar una decisión rápida sobre la continuidad de Marc Palacios en la agrupación de Montmeló, localidad donde se presentó en las listas de las últimas municipales. Su militancia perjudica a un partido que ha demostrado estar a la altura del momento que le ha tocado vivir, aunque podamos estar en contra de todas sus opciones de futuro. Otra cosa muy grave será si deciden mirar hacia otro lado o atenuar la gravedad de los hechos. Entonces darán a entender que su faz democrática es sólo una careta a utilizar cuando interesa. Esperemos que impere lo que está en la mente de la mayoría de los de Esquerra.Que algo así es improcedente y denunciable.
alex.salmon@elmundo.es
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