El líder socialista pide a Aguirre que elimine el Impuesto de Patrimonio, una medida propugnada hasta ahora por el PP y que rechazaba el PSM. El vicepresidente regional celebra que Gómez «se acerque a las políticas exitosas del PP», IU denuncia «un giro a la derecha» y UGT y CCOO lo critican

El nuevo líder de los socialistas madrileños, Tomás Gómez, dio ayer un giro de 180 grados sobre los postulados clásicos del PSOE, al menos en política fiscal, y lo hizo ni más ni menos que durante la entrevista que mantuvo con la presidenta de la Comunidad, Esperanza Aguirre.

La propuesta estrella que el secretario general del Partido Socialista de Madrid (PSM) llevó a la Puerta del Sol es una medida que ha sido propugnada por el PP y por la propia Aguirre contra la opinión del PSOE: eliminar el Impuesto de Patrimonio.

Gómez argumentó que ésta es una propuesta «progresista», en contra de lo que siempre ha defendido el anterior secretario general y ahora senador, Rafael Simancas. Inmediatamente, IU, UGT y CCOO se le echaron encima. Incluso, algunos diputados, como José Cepeda, se atrevieron a criticarlo en público. La mayoría lo hacía con dureza, pero siempre en privado.

En el Gobierno de Aguirre, sin embargo, acogieron con satisfacción el cambio de postura. El portavoz del Gobierno regional, Ignacio González, celebró que Gómez «se acerque a las políticas exitosas del PP. En eso consiste el nuevo socialismo», dijo irónicamente. Desde IU lamentaron profundamente este «giro radical». Como explicó el coordinador de esta formación, Fernando Marín, a M2, la propuesta sólo beneficia a las grandes fortunas» y supone «un giro a la derecha» del PSM, la misma opinión que mantuvo la portavoz de IU en la Asamblea, Inés Sabanés.

Gómez negó que su nueva apuesta suponga «un cambio de postura» porque mantiene esta posición «desde hace años». «Estamos en un nuevo momento», dijo, «el PSM tuvo un Congreso en julio en el que nació el nuevo socialismo, una nueva forma de hacer y entender la política y, desde luego, significa nuevas posiciones en algunas cuestiones, como el Impuesto de Patrimonio».

Más de 400 millones

El regidor parleño explicó que el impuesto es «injusto» y está «desvirtuado»; además, añadió que «grava dos veces la misma cosa» y afecta «a las clases medias». Dijo que no supondría un quebranto económico para las arcas regionales, a pesar de que se recaudan a través de esta figura más de 400 millones.

Mientras Gómez justificaba lo que IU calificó luego como «un giro a la derecha», el vicepresidente y portavoz, Ignacio González, sonreía. Cuando le tocó el turno, no ahorró ironía al calificar el «nuevo socialismo» que tantas veces citó ayer el alcalde de Parla. «Tomás Gómez ha venido a presentarnos el nuevo socialismo madrileño, que consiste», dijo, «en alejarse radicalmente de las posturas antiguas de los socialistas de Madrid y acercarse de forma evidente a las políticas exitosas del PP».

UGT y CCOO, en contra

Desde UGT y CCOO fueron críticos hacia el líder socialista. Desde la primera central, siempre muy próxima al PSOE, dijeron que no les gusta ni el planteamiento ni los términos del debate sobre la eliminación del Impuesto sobre Patrimonio; por eso, UGT pidió que se haga un planteamiento «integral» sobre cómo se recaudan y se gastan los impuestos y que no se estudie tan sólo su eliminación, además de reclamar un estudio sobre las alternativas para mantener la capacidad recaudatoria del Ejecutivo regional en caso de retirarlo. En CCOO fueron más claros. Esta central consideró que la propuesta fue lanzada por Gómez de manera «precipitada e irreflexiva» y que las razones dadas no son válidas.

Donde más ampollas levantó el radical cambio de postura fue en el propio PSOE, pero casi nadie se atrevió a criticarlo. Fuentes del Grupo Parlamentario destacaron que la medida no ha sido discutida en la Ejecutiva, ni salió del último Congreso; ni siquiera ha sido aprobada por los diputados, que el sábado se mostraron en contra (ver el texto de apoyo). «Es una idea exclusivamente suya y como es el secretario general, se cree dueño y señor del PSM y la defiende públicamente», señalaron.

En la reunión de ayer, que duró hora y media, no sólo se habló de fiscalidad; además, en este punto, el líder del PSOE estuvo en todo de acuerdo con el PP. Gómez planteó a la presidenta varios acuerdos sobre sanidad, vivienda y reforma de la Ley del Suelo. Además, le pidió que termine el trabajo previo para la aplicación en Madrid de la Ley de Dependencia y reclamó a la presidenta que duplique el gasto para las universidades con el fin de potenciar la investigación y el desarrollo.

El vicepresidente primero, Ignacio González, se mostró «preocupado» de que «Gómez sigue muy condicionado por los intereses del Gobierno de Zapatero en vez de por los intereses de los madrileños». El vicepresidente se refería a que el secretario del PSM no es partidario de que la Comunidad gestione el servicio de Cercanías, en contra de lo que ha reclamado Aguirre en la última entrevista que mantuvo con el presidente.

EL PORTAVOZ DE HACIENDA, CONTRA LA PROPUESTA

La propuesta de eliminar el Impuesto de Patrimonio ha caído como un jarro de agua fría en el propio Grupo Parlamentario Socialista. Según ha podido saber M2, el pasado sábado, en la reunión de portavoces en la Asamblea que Gómez presidió a las 9.00 de la mañana, el nuevo secretario general expuso a los 24 presentes que a partir de ahora el PSM iba a defender la supresión del Impuesto de Patrimonio, contra todo lo que se había hecho anteriormente.

La sorprendente revelación provocó un gran murmullo y comentarios de protesta de varios presentes, pero sólo dos intervinieron.

Uno fue, precisamente, el portavoz de Hacienda, Adolfo Piñedo, y lo hizo en contra. El parlamentario socialista adujo que la supresión del impuesto no es baladí, que supondrá un coste de 430 millones de euros para las arcas madrileñas, y que ese dinero suponía, ni más ni menos, que lo empleado por la Comunidad de Madrid para construir la mitad de los hospitales que se levantaron entre 2003 y 2007.

También intervino Enrique Echegoyen, que ha sido secretario general del Grupo. Este parlamentario argumentó que, aunque pueda estar de acuerdo con el fondo del asunto, el «impacto social» que podrá tener un cambio tan radical de postura no favorecerá a los socialistas.

Nadie más intervino, pero un gran número de diputados se quedaron preocupados y, como comentaron al término de la reunión, les sorprendía especialmente que Gómez pretenda ahora proponer a Aguirre lo que la presidenta lleva cinco años proclamando.

Tomás Gómez argumentó ante los parlamentarios que considera la propuesta «progresista», que beneficia a «las clases medias» y que provocará una «dinamización de la economía al permitir una mayor inversión y un aumento del empleo». Varios de estos argumentos, comentaron los parlamentarios, coinciden con los que el PP ha defendido desde siempre, con la diferencia de que hasta ahora, tuvo al PSOE siempre enfrente.

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