Mas aplaca una rebelión en CDC para romper con Duran, de Manel Manchón en Expansión
Dirigentes de Convergència creen que no hay otra solución que ir en solitario a las generales. Duran mantiene su incógnita de si encabezará las listas en nombre de CiU.
Aguantar y esperar que la irritación disminuya, aunque con la voluntad de seguir el debate iniciado sobre la refundación del catalanismo. Ese fue el mensaje de ayer de Artur Mas a la ejecutiva de Convergència, que vivió momentos de gran intensidad, al reclamar la ruptura inmediata con Unió Democràtica antes de las elecciones generales.
Mas acabó forzando la redacción de un comunicado en el que se emplaza a Duran Lleida a desarrollar el programa electoral de las generales y a pedir la continuidad de CiU, sin perjuicio de que CDC profundice en la renovación de su proyecto político, sin renunciar “a su razón de ser”.
Pero la posibilidad ha dejado de ser una especulación. Artur Mas y Josep Antoni Duran Lleida apenas se comunican. La percepción de la situación es totalmente opuesta, en función de si el interlocutor es un dirigente de Unió o un prohombre de Convergència. Y, según un diputado de CDC, la cuestión es saber “quién interpreta mejor lo que está pasando en Cataluña y quién es capaz de adelantarse y tomar la iniciativa”.
La última bronca y que puede ser definitiva es la que ha protagonizado este fin de semana Duran Lleida, al posponer su candidatura al frente de CiU al Congreso, programada el pasado sábado en el seno del consejo nacional de Unió, para después del día 20 de noviembre. En esa fecha histórica, Artur Mas tiene previsto pronunciar una conferencia sobre la refundación del catalanismo y su intención de ampliar el campo nacionalista desde Convergència.
Duran entiende que esa salida no estaba pactada y que se rompen las reglas del juego. Antes de ser candidato quiere saber con qué mensaje y con quién puede ir a las generales.
Ayer esa salida de Duran se interpretó en Convergència como un “gran error”. Según un dirigente de CDC, “Duran no entiende que Mas tiene en el inmediato horizonte, después de las generales, un congreso de Convergència y que debe impulsar su propio proyecto para que madure en la militancia”.
Pero para los dirigentes de Unió la relación con Convergència empieza a ser “insostenible”. La culpa no la achacan únicamente a Mas, sino al propio Jordi Pujol. “No se entiende su papel, alentando una posible huelga fiscal, o diciendo que ahora hay más independentistas que hace unos años”.
La inestabilidad interna de la federación nacionalista, pase lo que pase, perjudica a la cara visible del cartel electoral, que no es otro que el propio Duran. Eso se recuerda desde Convergència y se admite desde Unió, pero los socialcristianos replican que Duran “no puede quedarse de brazos cruzados si no comparte las propuestas que surgen de CDC”. La última es la propuesta de Mas de colaborar de forma estrecha en el Congreso con el BNG y el PNV. Lo hizo el pasado sábado en la escuela de verano de Convergència, en presencia de Josu Jon Imaz y Anxo Quintana.
Para Duran se trata de un “disparate”, porque entiende que cada uno, PNV, BNG o CiU debe seguir una estrategia propia en el Congreso en función de sus intereses. Otra de las diferencias se centra en la decisión de Mas de entrevistarse hoy con la plataforma independentista que lidera el vocal del CGPJ, Alfons López Tena.
¿Soluciones? En la ejecutiva de ayer, que Mas calmó con el comunicado, no se ofrecieron nombres concretos para encabezar una posible lista en solitario de Convergència, pero han surgido desde el partido dos nombres: Felip Puig y Jordi Pujol. El ex president, se asegura, podría estar dispuesto a salvar a su criatura política, CDC. Se considera una última salida, porque Mas, por lo menos ayer, desea ganar tiempo.
