El ex primer ministro niega a la ex candidata al Elíseo las cualidades humanas y políticas necesarias

Lo que Lionel Jospin no logró hace un año, pretende conseguirlo ahora. El ex primer ministro francés, que renunció a competir por la nominación del Partido Socialista al Elíseo tras haber intentado sin éxito aglutinar una candidatura alternativa a la de Ségolène Royal, ha movilizado a sus huestes en el seno del PS para intentar de nuevo cerrar el paso a su antigua ministra. Su objetivo declarado es impedir que tome las riendas del partido en el congreso del 2008 y bloquear toda posibilidad de que vuelva a ser la candidata a la presidencia de la República en 2012. La primera andanada, de artillería pesada, llegará a las librerías la semana que viene en forma de libro - El impasse-,en el que Jospin se libra a un retrato sangrante de la ex presidenciable.

El análisis que hace Jospin de la derrota socialista en las elecciones presidenciales - a tenor de los extractos publicados ayer por el diario Libération-va más allá de lo estrictamente político. Su retrato de Ségolène Royal, con la que mantiene importantes diferencias ideológicas, parece dictado por el rencor. El impasse es, en este sentido, un ajuste de cuentas, algo que por otra parte parece haberse convertido en un mal endémico del PS francés. Pero es también una señal de ataque.

A juicio de Lionel Jospin, Ségolène Royal es "una personalidad que no tiene las cualidades humanas ni las capacidades políticas" para liderar el PS y llevarlo al triunfo en las elecciones presidenciales del 2012. Para el ex primer ministro, la designación de Royal - "una candidata que era la menos capaz de ganar"- para el 2007 fue una equivocación impuesta por los sondeos y su popularidad esconde la realidad de "una figura secundaria de la vida pública" que "no está preparada para el papel" que aspiraba a desempeñar.

Apelando a un presunto "deber" de "hablar con franqueza" - como si de una pesada obligación se tratara-, Jospin se libra al descuartizamiento de su compañera de filas, para quien en su día se vio forzado - esta vez sí, de mala gana- a pedir el voto. El ex líder socialista critica la marginación a la que Royal sometió al PS, sus propuestas "populistas" - como la de los jurados ciudadanos-, su alineamiento con tesis tradicionales de la derecha y su relación "narcisista" con la opinión pública. Su sentencia es inapelable: "Haber cometido un error [ la designación de Royal como candidata] no justifica su reiteración".

No se trata sólo de un exabrupto. Es también, y sobre todo, el desencadenamiento de una campaña. Jospin puso este fin de semana a sus tropas en orden de batalla. En una jornada de debate celebrada en París, y a la que también asistieron destacadas figuras de la órbita de Dominique Strauss-Kahn y Laurent Fabius, el ex primer ministro socialista llamó a sus partidarios a movilizarse cara al congreso del 2008. Jospin subrayó la necesidad de evitar que salga elegido un nuevo primer secretario del PS "de transición", lo que daría alas a la ambición no sólo de Ségolène Royal, sino también de su ex compañero sentimental y actual líder del partido, François Hollande. En la reunión, Jospin dejó claro que no aspira a regresar de su retiro. Pero su posible relevo está en boca de todos: se trata del alcalde de París, Bertrand Delanoë, con una cota de popularidad del 76% - la más alta en este momento del espectro político, por encima de la de Sarkozy- y a quien algunos sectores del PS promueven como futuro líder.

Ségolène Royal respondió a éste y otros ataques del mismo tenor - el de Jospin no es el único libro de este tipo en esta rentrée-con distancia e ironía. "Tengo la impresión de que si fuera Juana de Arco, ya habría sido quemada viva", dijo, antes de atribuir esta ofensiva a un "sexismo" consciente o inconsciente. "¿Por qué tanta violencia?, ¿por qué tanto odio?", se preguntó Royal, quien en tono bíblico - una inclinación que ya puso de manifiesto en las última fase de la campaña electoral- añadió: "En el fondo, lo que me viene a la mente es lo que dice la Biblia: ´Perdónalos porque no saben lo que hacen´. Yo les perdono".