Greenspan se enfrenta a Bush por Iraq, de Marc Bassets en La Vanguardia
Cuanto más se acerca la fecha de su despedida de la Casa Blanca, prevista para principios del 2009, más voces se alzan contra George W. Bush. Incluso en su propio campo. El último es el ex presidente de la Reserva Federal Alan Greenspan, cuyas memorias, publicadas ayer, contienen una crítica severa a la política económica de Bush y afectan la versión oficial de los motivos de la guerra de Iraq.
Greenspan, republicano de toda la vida y ferviente promotor del libre mercado, fue presidente de la Reserva Federal (FED), el banco central de Estados Unidos, entre 1987 y el 2006. Considerado uno de los artífices del mayor periodo de crecimiento en la historia de Estados Unidos, pocas figuras disponen de su autoridad.
En La era de las turbulencias. Aventuras en un mundo nuevo,Greenspan, nacido en Nueva York en 1926, acusa a Bush y los republicanos de traicionar sus principios económicos cuando alcanzaron el poder en el año 2001. En su opinión, el presidente, al llegar a la Casa Blanca, propugnó recortes fiscales sin compensarlos con recortes en el gasto, lo que disparó el déficit.
Greenspan, partidario de un estado lo menos intervencionista posible, se declara frustrado por la escasa voluntad de la Administración para contener el gasto. "Renunciaron a los principios por poder. Al final se quedaron sin una cosa ni la otra. Merecieron perder", escribe, en alusión a la victoria del Partido Demócrata en las elecciones legislativas de noviembre del 2006.
Las memorias de Alan Greenspan, de más de 500 páginas, llegaron ayer a las librerías norteamericanas, en medio de una potente campaña publicitaria. Greenspan, nacido en una familia judía de origen húngaro y rumano en el norte de Manhattan, repasa algunos hitos de su biografía, al tiempo que reflexiona sobre la economía global después del 11 de septiembre.
"El presidente está un poco sorprendido por algunas de las críticas que aparecen en el libro", dijo ayer a la prensa la portavoz de Bush, Dana Perino, quien recordó que la rebaja fiscal fue concebida como un antídoto contra la recesión. Las críticas de Greenspan a Bush contrastan con los elogios al talento económico y al centrismo de Bill Clinton.
En sus tiempos de presidente de la FED, Greenspan era conocido por sus mensajes crípticos. En el libro, en cambio, va directo al grano. "Me apena que sea políticamente incómodo reconocer lo que todo el mundo sabe: que la guerra de Iraq fue en gran parte por el petróleo", escribe en las últimas páginas.
La frase confirma, en apariencia, el motivo que muchos adversarios de la invasión de Iraq en la primavera del 2003 veían detrás de la guerra. La Administración Bush siempre mencionó otros motivos, como la presencia de armas de destrucción masiva en Iraq o la necesidad de crear una democracia en Oriente Medio que estabilizase la región.
Sin embargo, Greenspan precisó ayer, en varias entrevistas, estas palabras. En primer lugar, dijo ser partidario de la guerra precisamente porque Sadam Husein amenazaba con apropiarse con las reservas de petróleo. "En el escenario mundial, Iraq era una amenaza mucho mayor que Irán", explicó en The New York Times.El veterano banquero, además, recalcó que, aunque él creía que el petróleo debía ser el argumento principal de la guerra, en la Casa Blanca, donde por entonces tenía un acceso directo, le hicieron saber que éste no era un buen argumento.
España sólo aparece citada dos veces en las esperadas memorias de Greenspan. Y ambas de pasada. En todo caso, no sale nada bien parada. El ex jefe de de la Reserva Federal acusa al Gobierno español de practicar políticas proteccionistas en el año 2006. Aunque no lo menciona de forma explícita, probablemente se refiere al bloqueo, por parte del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, de la compra de la eléctrica Endesa por parte del gigante alemán E. ON.
Greenspan denuncia, con ironía, "la inclinación de muchas sociedades a proteger los tesoros nacionales de los vientos de la destrucción creativa, o peor, de la propiedad extranjera". "Esto - prosigue- representa una restricción peligrosa de la competencia internacional".
Entre los ciudadanos europeos que menciona el ex presidente de la Reserva Federal con nombre y apellidos figura el economista y colaborador de La Vanguardia Xavier Sala i Martín, al que Greenspan cita en una nota a pie de página para justificar los efectos benéficos de la liberalización económica en la reducción de la pobreza.
En La era de las turbulencias,Greenspan lamenta que las reformas económicas en Europa hayan sido demasiado lentas, pero manifiesta su confianza en que la canciller alemana Angela Merkel y Nicolas Sarkozy y Gordon Brown, nuevos titulares del Elíseo y del número 10 de Downing Street, contribuyan al "resurgir europeo".
