El gremio envía una carta de queja al director del Institut Ramon Llull, Josep Bargalló
A menos de un mes de la cita catalana como invitada de honor a la Feria del Libro de Fráncfort 2007, los editores en lengua castellana se sienten «decepcionados» por la organización del Institut Ramon Llull (IRL) y ayer expresaron su descontento.
Así lo manifestó el presidente del Gremio de Editores de Cataluña, Antoni Comas, quien avanzó al programa de Josep Cuní Els Matins de TV3 que ha enviado por carta una queja formal al director del IRL, Josep Bargalló, para que rectifique de inmediato el rumbo del programa de actividades y para que informe al Gremio de Editores de su contenido al detalle. «La industria editorial está profundamente decepcionada porque, a día de hoy, sólo aparecerá parcialmente representada y uno de los motivos por los cuales se nos invitó a Fráncfort fue por tener una industria editorial potente», señaló.
Comas remarcó su decepción con el director del IRL al recordar que los autores en castellano «más traducidos y que más venden en todo el mundo como Ruiz Zafón, Marsé o Mendoza no van» a Fráncfort, haciendo evidente su temor a que sucediera lo mismo con los editores en castellano.
La otra campana
Desde la otra orilla, los editores en lengua catalana manifestaron ayer su «sorpresa» ante la petición de Antoni Comas. «La industria editorial no tiene ningún problema ni está descontenta con la organización del IRL», afirmó el presidente de la Associació d'Editors en Llengua Catalana, Lluís Pagès. Aunque reconoció que aún faltan cerrar algunos puntos del programa, Pagès subrayó que la Associació d'Editors cuenta con «toda la información» sobre el calendario de actividades culturales.
«Decepcionados, de momento no podemos estar, porque aún no hemos ido a Fráncfort a vender los derechos de nuestros autores», aclaró. «Las expectativas son buenas mientras hacemos balance, porque estamos cerrando muchas citas en la agenda», avanzó un optimista Pagès.
La sorpresa de la editora de Isabel Martí del sello La Campana, también en catalán, ante la reacción de Antoni Comas fue incluso mayor. «No entiendo a qué se debe su queja, porque Comas se ha mostrado muy contento en las reuniones que hemos mantenido hasta ahora. Además, tengo entendido que la porción del pastel del presupuesto total que se lleva el Gremio de Editores es grande», enfatizó la editora de Albert Sánchez-Piñol.
Otro director editorial en catalán, el de Grup 62, Félix Riera, se mostró, en cambio, mucho más cauteloso. «Nosotros estamos satisfechos con la colaboración del IRL, en concreto con la actividad sobre el centenario de Mercè Rodoreda que montamos juntos en la feria», matizó.
No obstante, sobre la queja formal del Gremio de Editores a través de su presidente Antoni Comas, Riera subrayó que «cualquier iniciativa para mejorar el protagonismo de los editores en la Feria del Libro de Fráncfort es buena».
Por su parte, fuentes cercanas al Gremio de Editores señalaban ayer dos motivos para el decontento de Comas. Uno, personal y el otro, político. Por un lado, el presidente del Gremio se manifestó ofendido en la última reunión de la junta directiva de la asociación, celebrada la semana pasada, porque el IRL no le había cursado la invitación a Fráncfort, a menos de un mes de la cita. Comas entendió el gesto como un «insulto a su persona y a los editores en castellano», señalan.
Por otro lado, varios editores le manifestaron su perplejidad ante el «trato preferencial» del IRL y su presidente, Josep Bargalló, de Esquerra Republicana, a sus «aliados políticos de la Associació d'Escriptos en Llengua Catalana, mientras «escatima información al Gremio de Editores y no define cuál será su papel institucional en la Feria de Fráncfort».
© Mundinteractivos, S.A.

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