Por vivir aquí, de Josep Miró i Ardèvol en El Mundo de Cataluña
PRISMA
Mis hijos juegan al baloncesto. Uno de ellos, Marc, el mayor, me formuló una pregunta a la que todavía no tengo respuesta: ¿por qué el campeonato europeo no ha jugado ni un solo partido en Barcelona? Me di cuenta que era una pregunta más que razonable. Cataluña es el gran centro del baloncesto español por los jugadores que aporta, por los técnicos, por el número de clubes federados.¿Qué sentido tiene, entonces, este olvido? Seguro que abundan las explicaciones y reconozco mi ignorancia.
Es posible que una de las causas sea aquella que se utiliza con la selección española de fútbol, y que además es cierta. El público catalán es, digamos, poco caluroso con el apoyo a la selección española.
En el caso del baloncesto, con Pau y Marc Gasol, Navarro, Rudy, posiblemente hubiera sido distinto, pero es igual, no discutamos la tesis, porque ésta no impedía que se hubieran jugado algunos de los encuentros previos en los que no intervenía España, jugados en campos prácticamente vacíos, y que en Barcelona hubieran registrado, simplemente por afición, mejor acogida. Mis hijos, sus amigos, los jóvenes que juegan al baloncesto aquí, muchísimos de ellos se han quedado con la impresión de que por alguna razón desconocida, los discriminan por ser catalanes. No digo que esto sea así, pero sí afirmo la obviedad de que lo parece.
Sigue viva y coleando la polémica con la Federación Española de Fútbol por su veto a un encuentro amistoso entre EEUU y Cataluña.También en este caso, no sólo no ha habido ningún tipo de explicación pública, sino que el presidente de la Federación Española se ha negado en rotundo a razonarlo. Hace años que las selecciones de las CCAA de Andalucía, País Vasco, Cantabria, entre otras muchas, juegan partidos internacionales contra selecciones estatales.Cataluña lo viene haciendo con asiduidad y ha tenido adversarios de todo tipo como ahora sucedía con EEUU.
¿Por qué extraña razón no puede jugarse un partido amistoso fuera de todo ámbito oficial impidiendo así lo que se venía haciendo? Con esta decisión, el presidente de la Federación Española, Villar, ha conseguido que un encuentro que hubiera interesado a unas pocas decenas de miles de personas se haya convertido en más carbón que va metiendo presión a la caldera de quienes viviendo en Cataluña nos consideramos objetivamente maltratados por una única condición, la de ser catalanes, la de vivir aquí.
Por vivir aquí no podemos asistir a un partido del campeonato europeo de baloncesto. Por vivir aquí no podemos acudir con curiosidad a ver cómo juegan los americanos del norte al fútbol. Por vivir aquí tenemos un sistema de trenes de cercanías que genera unas pérdidas tremendas al sistema productivo y viene destrozando meticulosamente la vida de muchísimas personas, que tienen cita a una hora convenida con el médico, que deben acudir cada día al trabajo, que han de coger un avión en el aeropuerto y tantas y tantas cuestiones. Por vivir aquí tenemos un aeropuerto tercermundista por el caos y la saturación que tiene, con el agravante de que la futura ampliación resolverá un aspecto, las instalaciones de tierra, pero dejará colgados otros dos: la saturación de las pistas y el transporte público para acceder a él. Por vivir aquí tenemos un sistema eléctrico que se cae a pedazos, tan mal planteado que la caída de un solo cable de nivel secundario deja durante días media Barcelona a oscuras. Por vivir aquí.
